1 de cada 4 profesionales de urgencias ha sido agredido por sus pacientes

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Recientemente en Saludiario te contamos que personal del Hospital General en Hialeah, Florida, fue agredido por Rául Gonzáles, un paciente de 62 años de edad, quien amenazó con sacar su arma y matarlos si no le daban medicamentos para el dolor.

Si no me inyectan voy a ir por mi arma y voy a matarlos a todos.

Desafortunadamente éste no es un caso extraordinario, pues de acuerdo con un estudio realizado a nivel mundial por investigadores de la Universidad de Lancaster en Reino Unido, 1 de cada 4 profesionales de la salud que se desempeñan en los servicios de urgencias han sufrido agresiones o abusos verbales por parte de sus pacientes.

El trabajo publicado en International Emergency Nursing reveló que los servicios hospitalarios son los que presentan una mayor tasa de agresiones y que el personal de enfermería es el más perjudicado.

El profesional parece aceptar pasivamente la violencia y las agresiones, que a menudo se producen cuando hay estrategias preventivas y reactivas que se aplican de forma incoherente”, reconoció Ian Smith, psicólogo clínico y uno de los autores de dicho estudio.

Para el estudio recopilaron testimonios de profesionales alrededor del mundo en los cuales se describió que los pacientes e incluso los familiares los han insultado, escupido o mordido, sin que se registre o se haga algo al respecto.

La situación varía si el paciente tiene demencia, esos casos son distintos a cuando la agresión viene de alguien que está borracho o simplemente está enfadado por la demora en la atención.

Las investigaciones a fondo revelaron que el personal de salud maneja estas situaciones de forma aislada y a menudo tiene un sentimiento de desamparo o culpabilidad.

A nadie le importa, ni siquiera a tus responsables, te sientes abandonado, cuentan algunos afectados.

Además, el haber sufrido estos casos de violencia de primera mano genera impotencia y algunos afectados rechazan volver a trabajar en los servicios de urgencias.

Otro claro ejemplo, es la agresión que sufrieron hace unos meses dos médicos y dos enfermeras del centro de salud El Casar en Guadalajara, lugar en el que un paciente perdió los estribos y atacó brutalmente a los especialistas, quienes terminaron con narices rotas y grandes hematomas.