4 Consejos para ayudar a un paciente a perder peso

La obesidad y el sobrepeso son dos condiciones de vida que afectan a más de 1900 millones de personas en todo el mundo, lo que representa aproximadamente el 42% de la población adulta a nivel mundial, según cifras de la Organización Mundial de la Salud. El problema es que, a pesar de los esfuerzos de concientización respecto a las repercusiones de esta condición de vida en la salud de las personas, es una situación que aún está lejos de solucionarse.

Todos sabemos, que la base de una vida sana implica un cambio en la dieta y en el ejercicio. Pero decirlo es más fácil que hacerlo, sobretodo cuando un paciente ya tiene sobrepeso. Por ello, hemos decidido empezar este artículo con un pequeños esbozo del perfil psicológico de una persona obesa; ya que para que el mantenimiento de una dieta hipocalórica y una rutina de ejercicios perdure en el tiempo, es necesario prestar atención a muchas otras variables.

Para empezar, los familiares juegan un papel decisivo en la producción y mantenimiento de la obesidad, además los pacientes obesos suelen tener problemas de autoestima, ansiedad y depresión que precipitan y perpetúan el consumo exagerado de alimentos. La idealización del cuerpo perfecto, la constante comparación con tiempos pasados o modelos irreales y el bullying, también son importantes factores psicológicos a considerar. Por lo tanto, si realmente deseamos crear un cambio significativo en la vida de nuestros pacientes, debemos abordar 3 aspectos fundamentales:

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Apoyo psicológico

La psiquis de las personas obesas puede ser realmente compleja, ya que en muchos casos la obesidad es una forma de evasión de determinadas situaciones no resueltas, o sirve como excusa para no tener que enfrentarse a situaciones conflictivas a nivel personal. Sea como sea, una persona obesa requiere de un conjunto de herramientas psicológicas para afrontar su situación y lograr salir de ella. Por lo que, una de las recomendaciones básicas que debemos dar a todo paciente es que se apoye en un profesional de la salud mental, que los guiará a él y a su familia en el proceso.

Cambios en la dinámica familiar

Los procesos de pérdida de peso suelen ser muy duros tanto para la persona como para su grupo familiar. En principio implica un ajuste de dinámicas respecto al presupuesto para la comida, el cambio de rutina, etc. 

Pero, además, están los cambios de humor, la depresión, los ataques de ansiedad con atracones de comida, y todas esas situaciones de tensión que impactan de alguna u otra forma al núcleo familiar. Por ello, es importante que la familia se involucre en el proceso de pérdida de peso de un paciente, ya que no es un esfuerzo individual sino colectivo en el que se busca recuperar la salud de un ser amado.

Dieta hipocalórica

Respecto a este punto, ya se ha hablado bastante. Una dieta rica en proteínas y vegetales, baja en azúcares procesados e hidratos de carbono; y las proporciones adecuadas son la clave de una alimentación balanceada. En el caso de los pacientes obesos, incluir el consumo de frutas y verduras suele ser difícil, por lo que debería ser un proceso gradual para que sea sostenido en el tiempo.

Rutina de ejercicios

Todos deberíamos tener un entrenador, ya que es un profesional que está capacitado para recomendarnos los ejercicios que más se adapten a nuestro cuerpo. Pero en personas obesas, es un punto fundamental y no negociable. No sólo porque es un incentivo para hacer ejercicio diariamente, sino porque además las personas con sobrepeso son propensas a caídas y lesiones graves, por lo que tienen que cuidarse mucho más.

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