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La carrera de Medicina es una de las más complejas y extensas que existen. Tú lo sabes muy bien porque ya enfrentaste esa etapa de tu vida. Es claro que se necesita adquirir una enorme cantidad de conocimientos y por eso se requiere de una formación tan exigente. Al mismo tiempo, también debes de tener claro que nunca se termina de aprender e inclusive hay algunos aspectos que no siempre se mencionan en la universidad.

En ese sentido, dentro de la facultad la mayoría de las ocasiones se habla del cuerpo y las enfermedades, pero pocas veces de los pacientes. No siempre se hace énfasis en que cada persona es distinta. A pesar de las complejidades de la profesión, siempre se debe ofrecer el tiempo necesario a cada una de las visitas al consultorio.

Al respecto, resulta bastante frecuente escuchar a personas que se quejan con respecto al trato que reciben de los médicos. No hacen mención de su falta de conocimientos sino a la atención y la disposición mostrada durante la consulta.

No se trata de una cuestión menor porque dentro del campo de la salud existe una fuerte demanda y cada año aparecen nuevos médicos dispuestos a colocarse dentro del gusto de los pacientes. Con esto en mente, si tú cometes una falla, por pequeña que sea, pones en riesgo tu negocio.

Nunca debes de perder de vista que los pacientes cada vez son más exigentes. Si tu servicio no les agrada o lo consideran incompleto entonces van a optar por acudir con otro médico.

A continuación, te compartimos algunas de las fallas en el servicio que cometen con más frecuencia los médicos. Es importante que las identifiques para que tu no cometas los mismos errores que tus colegas. Nunca olvides que una buena atención va más allá de ofrecer un diagnóstico a los pacientes.

No proyectar empatía médica

Una de las debilidades de los médicos es que pueden saber mucho pero no siempre saben cómo transmitir seguridad y empatía. No es una cualidad fácil de desarrollar o que cualquiera pueda proyectar al instante, aunque con esfuerzo y dedicación tú lo puedes lograr.

En ese sentido, lo peor que puede ocurrir es cuando el paciente piensa que el médico no es empático a propósito. Es cuando se rompe la relación y es muy complicado volver a ganar su confianza.

Escuchar poco y hablar mucho

Cuando un paciente acude contigo debes propiciar el ambiente para escucharlo y posteriormente hablar tú. Es necesario que exista un diálogo abierto para fomentar una verdadera comunicación. Nunca lo interrumpas mientras te relata lo que le ocurrió porque es un gasto mal visto.

De igual forma, no todo se basa en escuchar, sino que también debes de hablar lo suficiente durante la consulta. Al momento de dar el diagnóstico puedes ofrecer pequeños consejos encaminados a la salud del paciente. Siempre esta clase de detalles son los que marcan la diferencia.

Mostrar una actitud de indiferencia

Desde el momento en el que el paciente ingresa al consultorio debes ofrecer un cálido saludo. Debes hacerle notar que durante los siguientes minutos será tu única prioridad. En caso de que muestres una actitud de indiferencia puede ser el inicio de una mala relación. Si tú no muestras respeto por el paciente es complicado que consigas ganarte su respeto.

No poner atención en tu aspecto físico

La imagen del médico es mucho más importante de lo que te imaginas. Aunque parezca un elemento superficial, tu apariencia física es un primer paso para ganarte la confianza del paciente o que no te tenga respeto.

Cuando alguien llega a un consultorio y la persona que lo atiende muestra una imagen desaliñada e inclusive con la bata manchada, de inmediato surgen los prejuicios. Para evitar proyectar una imagen errónea de ti mismo, procura siempre mantener una apariencia pulcra.

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