4 principios para cuidar la confidencialidad del paciente

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La actividad del médico se basa en el éxito de una esfera concreta: la relación médico-paciente, de la cual depende para poner en marcha los recursos de que dispone a fin de procurar la salud de los individuos, sin embargo, durante el acto médico ha de hacerse manifiesto el secreto profesional como un derecho del paciente y deber del médico a fin de garantizar la confidencialidad que se requiere para ganar la confianza del paciente.

Para cumplir cabalmente con dicha obligación, el profesional de la salud debe aprender cómo intercambiar de forma correcta información con colegas, así como con cuidadores, amigos y familiares del paciente, para lo cual, puede poner en práctica estas recomendaciones basadas en información del General Medical Council de Gran Bretaña:

1. Hay que establecer con el paciente la información que desea compartir, con quién, y en qué circunstancias. Esto resulta especialmente importante cuando el sujeto tiene capacidad mental fluctuante o es probable que pierda la capacidad de tomar decisiones de forma temporal o permanente; de este modo el médico evita cuestionarse tardíamente qué datos podría revelar o no, así como malos entendidos con cualquier persona con quien el individuo querría compartir información.

2. Si un paciente carece de capacidad para decidir, el médico debe compartir información teniendo como prioridad su cuidado y el respeto a su dignidad. Asimismo, tendrá que tomar en cuenta si su falta de capacidad es temporal, en cuyo caso la decisión de revelar datos podría esperar hasta su recuperación, en caso contrario, sería razonable suponer que el paciente querría que las personas más cercanas a él se mantuvieran informadas sobre su estado de salud general y pronóstico.

3. Si alguien cercano al paciente quiere hablar con el médico de sus preocupaciones sobre la salud de éste, se debe establecer que aunque la conversación no viola la confidencialidad del paciente no se garantiza mantenerla en secreto. El profesional de la salud puede requerir compartir con el paciente la información que aún no ha recibido de otros cuando ésta ha influido en la evolución de su tratamiento.

4. La confidencialidad no debe usarse como pretexto para negarse a conocer puntos de vista e información que podrían resultar útiles en el cuidado del paciente. El médico puede escuchar a los cuidadores, aunque antes necesitará valorar si su paciente lo consideraría un abuso de confianza, sobre todo si le ha pedido que no escuche a nadie.