Desde hace poco más de un año la pandemia por Covid-19 se ha posicionado como el mayor problema de salud. No es para menos porque se trata de una enfermedad mortal que ya ha provocado más de dos millones de muertes a nivel global. Aunque eso no implica que se deban descuidar otras infecciones ya existentes y que también pueden provocar serias afectaciones en las personas.

En ese sentido, es muy importante hablar con tus pacientes acerca de la influenza estacional, temporada que se extiende oficialmente de octubre a mayo. Por eso, es muy importante que las personas reciban la vacuna correspondiente antes de marzo y así disminuyan el riesgo a sufrir complicaciones que puedan ser mortales.

Por su parte, a la fecha existen mitos en torno a la influenza que propician que algunas personas no tengan la confianza plena para vacunarse. Es por eso que la Dra. Alejandrina Malacara, Directora Médica de Sanofi Pasteur México, responde algunos de los más frecuentes. Ahora recuerda transmitir la información para ofrecer la suficiente seguridad a tus pacientes.

Mito 1: La influenza es como un resfriado

Falso. Las infecciones por influenza son más severas, comienzan súbitamente y producen síntomas como fiebre, dolores musculares y articulares, escalofríos, dolor de cabeza, tos y dolor de garganta. Los síntomas obligan a permanecer en cama varios días y pueden causar neumonía o bronquitis, lo que comúnmente lleva a la hospitalización. El resfriado es una enfermedad leve, causada por varios virus respiratorios, que puede cursar con fiebre baja y pocos síntomas sistémicos.

Mito 2: La vacuna causa influenza

Falso. Las vacunas contra la influenza se han usado desde hace décadas, son seguras y no causan la enfermedad. Ayudan a que el organismo desarrolle inmunidad, por lo que ninguna vacuna existente puede producir la enfermedad. Luego de vacunarse, el cuerpo necesita alrededor de dos semanas para estar protegido, tiempo durante el cual la persona puede contraer la influenza u otros virus respiratorios con síntomas parecidos, y creer erróneamente que contrajo la enfermedad.iii

Mito 3: Si estoy embarazada o en lactancia no puedo vacunarme

Falso. Ni el embarazo ni la lactancia son contraindicaciones para recibir la vacuna contra influenza. La vacunación de la mujer embarazada, en cualquier semana de la gestación, es muy importante para protegerla a ella misma y al bebé durante los primeros meses de vida.

Mito 4. La influenza no es grave, no es necesario vacunarse

Falso. La influenza puede cobrar la vida de hasta 650,000 personas al año mundialmente. Aunque cualquier persona sana puede contraerla, el riesgo de complicaciones, como la neumonía, es mayor para aquellas personas que tienen un sistema inmunológico más vulnerable: mujeres embarazadas, niños menores de 5 años, adultos mayores de 60 años y personas con enfermedades crónicas como diabetes, enfermedades pulmonares y cardíacas; así como profesionales de la salud. Estudios muestran que pacientes hospitalizados con influenza que no han sido vacunados, tienen entre 2 y 5 veces más riesgo de morir que aquellos que han sido previamente vacunados.vi

Mito 5. El año que me coloqué la vacuna me enfermé mucho más que otros inviernos

Falso. La vacuna se compone de virus inactivados (muertos) que no tienen la capacidad de provocar la enfermedad, de manera que los únicos efectos secundarios después de la aplicación, pueden ser dolor en el brazo o un poco de fiebre.