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Los años de aulas, pasillos y estudios en la facultad de medicina, se caracterizan por el cansancio extremo, las noches en vela y los nervios antes de presentar cada examen. Un error común es pensar que todo eso ha pasado al momento de graduarse.

No, definitivamente no. Lo más duro aún está por llegar.

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Finalmente has llegado a la última y más dura prueba de tu ardua batalla por el título médico: la residencia médica. durante todo este año, tus conocimientos, vocación y voluntad serán sometidos a duras pruebas.

Si bajas la guardia, las cosas podrían salirse de control. Los médicos más experimentados aconsejan tomar las cosas con calma, pero cambiar el chip desde el comienzo para evitar fuertes altibajos emocionales y disminuir el impacto físico y psicológico de esta dura etapa. Por eso, si quieres aprobar el año de residencia médica y no morir en el intento, puedes poner en práctica estos sencillos consejos:

Cambia el chip pronto

Ya no eres un simple estudiante. Ahora eres médico y la salud de los pacientes está verdaderamente en tus manos.  Es importante que desde el primer día empieces a sentirte parte del equipo y actúes como un verdadero profesional de la medicina, no como un estudiante temeroso.

La frente en alto

Los errores de principiante van a ser parte del proceso; después de todo, estás ahí para aprender.

Debes saber que todos los internos cometen errores y lo mejor que puedes hacer, es aprender de ellos. No desesperes, no te sientas mal y, sobre todo, no permitas que afecten tu autoestima y tu vocación.

¿Cuándo viene el médico?

Esta pregunta suele sacar de sus casillas a cualquier interno. Sin embargo, es importante ser empático y mantener la calma con los pacientes.

Lo mejor que puedes hacer es obviar la pregunta y dar lo mejor de ti por brindar al paciente la mejor atención médica posible.

Sé sociable

En una situación donde reinan las dudas y la inseguridad, lo mejor es que te juntes con otras personas que puedan estar en una posición similar: otros internos.

Trata de socializar con tus pares, comparte tus anécdotas y experiencias; también aliméntate de las suyas. Pronto verás como no te está yendo tan mal como pensabas.

¡Descansa!

Las guardias de los médicos internos son muy retadoras a nivel energético. Por eso, es muy importante que garantices periodos de descanso adecuados y de calidad. En este sentido es útil que establezcas una rutina diaria y te apegues a ella.

Aclara las dudas

Los errores de los médicos internos son muy comunes y suelen ser inofensivos. Sin embargo, en algunos casos pueden salirse de las manos. Por ese motivo es necesario que te hagas el hábito de consultar si no estás 100 por ciento seguro de algo.

Muchos internos prefieren no aclarar dudas para no quedar mal frente a los médicos de turno. Sin embargo, ellos no lo verán así. Los médicos experimentados saben que su papel también es enseñar a los más jóvenes.

¡Relájate!

No hay mucho que decir aquí. Simplemente preocúpate por ti mismo y trata de disfrutar de esta maravillosa etapa de la carrera médica.  

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