La cirugía bariátrica se ha convertido en una de las intervenciones con mayor crecimiento a nivel mundial durante los últimos años. La alternativa para ciertos casos de obesidad va más allá de simplemente modificar el cuerpo porque también tiene implicaciones emocionales. De hecho, cuando no se realiza el seguimiento adecuado a cada paciente existe el riesgo de desarrollar depresión postquirúrgica.
En ese sentido, la importancia de este tipo de operación es que logra una reducción real en la mortalidad por todas las causas en pacientes con obesidad clínica. Al mitigar el estado inflamatorio crónico de bajo grado que caracteriza al exceso de tejido adiposo, también se ha observado una disminución significativa en la incidencia de al menos 13 tipos de cáncer.
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Seguimiento médico después de una cirugía bariátrica
Una persona se somete a una cirugía bariátrica, pierde peso, mejora su salud y meses después comienza a presentar ansiedad, problemas de memoria, dificultad para concentrarse o incluso síntomas de depresión. Lo más común es pensar que se trata de un trastorno de salud mental; sin embargo, en algunos casos, el verdadero origen podría estar en una deficiencia de vitaminas y minerales.
Este fue uno de los mensajes centrales que compartió el Dr. Luis Dorado, Médico Cirujano, especialista en nutrición clínica y obesidad, director de Medicina Metabólica, durante su participación en el Congreso del Colegio Mexicano de Cirugía para la Obesidad y Enfermedades Metabólicas (CMCOEM).
Cuando el cerebro da la alarma, el problema podría estar en la nutrición
La cirugía bariátrica es uno de los tratamientos más efectivos para la obesidad y ha transformado la vida de millones de personas. Sin embargo, al modificar la anatomía del aparato digestivo también cambia la forma en que el organismo absorbe algunos nutrientes esenciales para el correcto funcionamiento del cerebro y del sistema nervioso.
Vitaminas como la B1 (tiamina) y la B12, así como minerales como el hierro, participan en funciones clave relacionadas con la memoria, la concentración, el estado de ánimo y la función neurológica. Cuando existe una deficiencia, los primeros síntomas pueden confundirse fácilmente con depresión, ansiedad, deterioro cognitivo o incluso cuadros psicóticos.
“Cuando un paciente con antecedente de cirugía bariátrica presenta síntomas como depresión, ansiedad, alteraciones cognitivas o incluso manifestaciones psicóticas, debemos ampliar el diagnóstico. Antes de asumir que se trata de un trastorno psiquiátrico primario, es indispensable descartar una deficiencia nutricional. Detectarla a tiempo puede significar la diferencia entre una recuperación completa y una discapacidad permanente”, señala el Dr. Luis Dorado.
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No siempre es un problema de salud mental
Uno de los principales retos es que muchas de estas deficiencias aparecen de forma silenciosa y sus primeras manifestaciones no son físicas, sino emocionales o cognitivas.
Por ejemplo, la deficiencia de vitamina B1 puede desarrollarse durante los primeros meses posteriores a la cirugía y provocar confusión, desorientación o alteraciones neurológicas graves si no se trata oportunamente.
La vitamina B12, por su parte, puede manifestarse años después con síntomas como depresión resistente al tratamiento, cambios de personalidad o deterioro cognitivo. Incluso el déficit de hierro, además del cansancio, puede ocasionar apatía, irritabilidad y dificultad para concentrarse, afectando significativamente la calidad de vida.
“El problema es que muchas veces estos síntomas se interpretan únicamente desde la salud mental, cuando en realidad el cerebro está manifestando una alteración metabólica que puede corregirse con un diagnóstico oportuno”, afirma el especialista.
La cirugía termina en el quirófano; el tratamiento no
Uno de los mensajes que dejó el Congreso es que la cirugía bariátrica no representa el final del tratamiento de la obesidad, sino el inicio de una nueva etapa.
Cada procedimiento modifica diferentes regiones del aparato digestivo, por lo que también cambia el riesgo de desarrollar determinadas deficiencias nutricionales. Esto hace indispensable un seguimiento médico y nutricional permanente, acompañado de estudios de laboratorio y suplementación individualizada.
Un seguimiento que puede cambiar el pronóstico
De acuerdo con el Dr. Dorado, la clave está en mantener una alta sospecha clínica. Cuando un paciente operado desarrolla síntomas psiquiátricos de reciente aparición, presenta poca respuesta al tratamiento farmacológico o manifiesta alteraciones neurológicas, es indispensable investigar primero una posible causa nutricional antes de asumir un trastorno psiquiátrico primario.
La buena noticia es que, en muchos casos, estas deficiencias pueden prevenirse y son completamente reversibles si se identifican a tiempo mediante un seguimiento multidisciplinario adecuado.
