Al menos 10 por ciento de las personas que superan la COVID-19 presentan problemas de pérdida de memoria y de concentración, además de altos niveles de ansiedad, lo que puede estar relacionado con la presencia del SARS-CoV-2 en el cerebro. Así lo aseguró Ricardo Hernández Martínez, experto de la Universidad de Duke, en Estados Unidos.

Estudios de 2020 y 2021 revelan que cuando el virus ataca el sistema nervioso central tiene la capacidad de adherirse a las células nerviosas y a las neuronas, y ocasionan lo que se conoce como isquemia cerebral o hemorragias cerebrales, detalló al participar en el Club de Neurociencias, de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

¿Por qué ocurre?

El doctor en Neurociencias, por el Instituto de Fisiología Celular, recordó que el virus entra al cuerpo a través de nariz, boca, ojos y después se aferra a las células en las vías aéreas que producen una proteína llamada ACE2, a la cual se acopla para invadirlas.

“Se han hecho asociaciones y se cree que existen dos formas en que el virus llega al cerebro. Una es a través del bulbo olfatorio, en la parte superior de la nariz que está en contacto con ramificaciones de las neuronas. La otra vía es la barrera hematoencefálica, es decir, a través del líquido cefalorraquídeo, a través de la sangre que lleva todos los nutrientes al cerebro”.

Detalló que estudios en el mundo utilizaron organoides del cerebro, creados a partir de células pluripotentes, las cuales tienen la capacidad de producir un organismo completo.

El especialista expuso que un trabajo, efectuado por Mukesh Kumar, de la Universidad del estado de Georgia, y publicado recientemente en la revista Virology, revisó la presencia de infartos cerebrales mediante resonancia magnética y tomografía computarizada, donde se aprecian manchas negras en el cerebro de los pacientes, inclusive en cortes cerebrales de quienes fallecieron se muestran los infartos cerebrales hemorrágicos.

“Como ya se ha dicho desde hace tiempo, los infartos cerebrales tienen dos causas principales: la primera es una hemorragia por la ruptura de vasos sanguíneos y la otra es por la falta de oxígeno debido a la obstrucción por un coágulo”.

Los resultados de Kumar fueron reforzados por un estudio del Departamento de Neurología y Patología del Hospital General de Massachusetts y la Escuela de Medicina de Harvard, donde hicieron cortes al cerebro de fallecidos por la COVID-19. Se encontraron nódulos calcificados, evidencias de hemorragias y neuronas hipóxicas.

Problemas de memoria conducirían a distintos tipos de demencia

Tras enfatizar que esto no ocurre en todos los casos, el científico mexicano comentó que especialistas estiman que estos problemas se presentarían aproximadamente en 10 por ciento de los pacientes, pero son una explicación de por qué algunas personas que superaron la enfermedad presentan pérdida de memoria, problemas de concentración y altos niveles de ansiedad.

“¿Cómo se nota esto? El paciente X trabaja como administrador de empresas y tiene múltiples responsabilidades. Después de padecer COVID-19 y recuperarse al 100 por ciento se ha comenzado a aferrar a palabras simples, olvida eventos y conversaciones si no los escribe, se despista con más facilidad o pierde la atención rápidamente”.

Lo anterior se puede deber a hipoxia que pudieron sufrir durante la infección por la COVID-19. Parece ser que el daño está relacionado en estructuras especializadas, en neuronas, con lo que se está viendo y son similares a los presentados en pacientes con apnea del sueño.

Dejó en claro que se desconoce el efecto a largo plazo del SARS-CoV-2 en el cerebro, debido al tiempo que lleva la pandemia. Añadió que también se encontró que las conexiones entre las redes neuronales cambian, con una disminución en las conexiones de diferentes zonas del cerebro, lo que apoya la teoría de que esto se relaciona con el desarrollo de ansiedad y trastorno postraumático.