Ambientes libres de estrés en la residencia son mejores para entrenar mejor a futuros cirujanos

En sesiones de aprendizaje fuera de un ambiente educativo formal, entrenar futuros cirujanos tuvo mucho mejores resultados que una residencia tradicional

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Las residencias médicas son una de las experiencias más duras en la vida de un profesional de la salud. Tan solo sobrevivir el primer año es un reto en sí mismo. Para los futuros cirujanos es una experiencia  más compleja. Se trata de un ambiente que, por lo general, es altamente competitivo. Entrenar bajo estas condiciones dificulta una correcta adquisición de conocimiento y habilidades.

Un estudio publicado en Scientific Reports propone una forma alternativa para entrenar a estos médicos. Propone que el ambiente competitivo y estresante de un programa de residencia en cirugía es la principal barrera. Para eliminarla, basta con tener un enfoque más relajado y sencillo a la capacitación. Así pues, se pueden tener mejores resultados en la educación de los futuros especialistas si se aborda la sutura y la vivisección como  simples pasatiempos.

Entrenar como pasatiempo, ¿la solución en cirugía?

Para los resultados del estudio se observó el rendimiento de 15  aspirantes a microcirugía. Ioannis Pavlidis, autor líder, afirmó que la forma tradicional de entrenar aumenta el estrés. A su vez, los estudiantes presentan una respuesta de pelea o huida. En estas condiciones, son más frecuentes los errores y se dificulta el aprendizaje. Pero cuando se aborda como hobby, la situación cambia.

Sustrajimos los factores ambientales de estrés. Solamente conservamos el reto inherente de las tareas de cirugía. Luego, medimos los indicadores fisiológicos de tensión de los estudiantes al entrenar. Las lecturas de excitación del sistema nervioso simpático fueron moderadas y se mantuvieron a lo largo de los ejercicios. […] Parece que al eliminar estos elementos externos asociados con el estilo de vida competitivo de la residencia, se tienen mejores resultados.

Pavlidis y su equipo dieron a los estudiantes a 5 sesiones de capacitación quirúrgica. En ellas, se grabaron los procedimientos y se midió el nivel de sudoración mediante imagen térmica. Luego se enseñaron las grabaciones a expertos en cirugía para calificar el desempeño de los jóvenes. Al entrenar, se les aseguró a los médicos que sus resultados no afectarían académicamente.

Después de las 5 sesiones, los jóvenes mostraron un nivel de habilidad similar al de un cirujano veterano. Pavlidis aseguró que esta forma de entrenar no solo fomenta una mejor adquisición de conocimiento. Además, acelera significativamente el proceso y reduce el número de errores que se cometen. Apunta que sus descubrimientos podrían aplicarse a otras áreas profesionales.