Patrocinado por RB MJN          

 

 

 

 

La epilepsia es una enfermedad neurológica, en la que la persona no tiene control sobre su ser, cuando surge una crisis, debido a lo impredecible de las crisis epilépticas, cambian radicalmente su estilo de vida diario y en muchas oportunidades son estigmatizados. Es una enfermedad no transmisible que afecta a muchas personas en nuestro país.  Dentro de ese contexto o bajo el prejuicio de que la actividad física o el deporte pueden perjudicar a la persona afectada, se les restringe, sin antes valorar los efectos benéficos que pueden tener sobre su salud.

Es muy bajo el porcentaje de personas con epilepsia que realizan alguna actividad física o deportiva. Es posible que se deba más a la falta de conocimiento, temor, vergüenza, prejuicio, estigmatización, que a una limitación propia de la enfermedad. La disminución de la actividad física en las personas que sufren epilepsia puede tener repercusiones negativas sobre su estado de salud física y emocional ya que puede tener como consecuencia un mayor riesgo de obesidad, sobrepeso, enfermedades metabólicas, hipertensión, depresión, ansiedad. La actividad física es una estrategia terapéutica que puede mejorar el estado de salud de los afectados con esta enfermedad.

Los efectos positivos que tienen la actividad física y el deporte en el estado de salud general, tiene un impacto importante en la calidad de vida de las personas con esta afectación. El temor a recomendar y permitir que las personas con epilepsia practiquen una actividad física, se fundamenta en el temor a que se pudieran desencadenar crisis epilépticas y que, la aparición de éstas, pueda generar lesiones físicas.  Al respecto, se ha demostrado que los pacientes epilépticos que practican actividad física regularmente, sufren menos crisis epilépticas y tienen un mejor control sobre sus emociones;[1]  perfeccionan sus hábitos de vida saludable, mejoran sus relaciones sociales y su calidad de vida.

Son muchas las discusiones respecto a qué tipo de actividad física o deporte puede o debe practicar una persona cuando sufre de epilepsia, y sin importar el estado de salud de la persona, el sentido común debe prevalecer, se deben limitar actividades como el buceo, el paracaidismo, el ciclo montañismo y tantas otras actividades en las que puede ser fatal la aparición de una crisis epiléptica, sin embargo, en actividades como la natación, el ciclismo, el patinaje, debe sopesar el riesgo–beneficio. Todas las posibilidades deben estudiarse con sensatez, en cada caso en particular.

La actividad física y el deporte están situadas en la categoría de “terapia complementaria” que trae muchos beneficios a las personas con epilepsia, de fácil acceso y con muy bajo costo en su realización. El llamado es a suministrar a los pacientes la información necesaria y suficiente, así como a implementar estudios clínicos que soporten con mayor contundencia el efecto que tienen los diferentes tipos de actividad física en el estado de salud de los pacientes con epilepsia.

[1] Nakken KO. Physical exercise in outpatients with epilepsy. Epilepsia. 1999 May;40(5):643-51  

 

  • Material dirigido solo a profesionales de la Salud
  • Información realizada para profesionales de la salud en territorio colombiano
  • Todo lo publicado en la plataforma es una recomendación, más no una prescripción o indicación médica