Calor extremo, responsable del daño cardiovascular en los bomberos

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Firefighter walking around a controlled bushfire next to the road.

El daño cardiovascular es una de las principales complicaciones que se derivan del ejercicio de una de las profesiones más difíciles que hay en la actualidad: los servicios de asistencia inmediata a través de los bomberos. Sin embargo, entre su exposición a las altas temperaturas y concentración de gases tóxicos, poco se conoce al respecto.

Con esta disyuntiva en la antesala de los problemas cardiovasculares, un equipo multidisciplinario de científicos de la Universidad de Edimburgo (EU), realizó un trabajo de investigación para denotar las principales alteraciones en la salud de aquellas personas que se desempeñan como bomberos.

En este sentido y de acuerdo con la información materializada en un artículo publicado por el diario local El Sol de Querétaro, el estudio fue aplicado de manera aleatoria a 19 bomberos sanos:

  • 16 de ellos varones, entre 41 y 47 años de edad, quienes fueron sometidos a ejercicios de entrenamiento estandarizado (exposición) o realizaron tareas ligeras (de control) durante un periodo de 20 minutos en un centro de simulación de incendios.

Al respecto, los especialistas señalaron que los bomberos estarían en mayor riesgo de sufrir ataques cardiacos ya que su exposición al calor extremo sumado al esfuerzo físico durante la extinción de incendios tiene repercusiones en tres líneas específicas:

  1. Activa las plaquetas;
  2. Aumenta la formación de trombos; y,
  3. Deteriora la función vascular.

Las evaluaciones cardiovasculares se llevaron a cabo en una habitación tranquila, de temperatura controlada mantenida de 22 a 24 grados centígrados y todos los sujetos debieron abstenerse de beber alcohol en las 24 horas previas; así como de alimentos, tabaco y bebidas con cafeína por al menos cuatro horas.

Los resultados fueron publicados en la revista especializada Circulation, cuya conclusión destaca que, a grandes rasgos, la exposición al calor extremo combinado con el esfuerzo físico durante la extinción de incendios hace que la sangre se vuelva más espesa y pegajosa, lo cual activa reacciones cardiovasculares que pueden derivar en un infarto de miocardio agudo en los bomberos.

 

Imagen: Bigstock

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