El cáncer de colon se ha consolidado como uno de los más comunes a nivel mundial. El mayor problema es que la mayoría de los casos son identificados en etapas avanzadas. Todo se debe a que su sintomatología suele ser confundida con enfermedades menores e incluso ignorada por parte de los pacientes.
De acuerdo con la Sociedad Americana Contra el Cáncer (ACS, por sus siglas en inglés), el riesgo de padecer el tumor aumenta con la edad. Aunque se suele diagnosticar con mayor frecuencia en personas mayores de 50 años, la incidencia en adultos jóvenes está en aumento.
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La clave contra el cáncer es la detección oportuna
Al igual que ocurre con las demás neoplasias, la clave para enfrentar la enfermedad no sólo es la prevención, sino también la detección oportuna. Cuando se identifica en sus primeras etapas hay más probabilidades de éxito.
“Ser joven no significa que no puedas tener cáncer colorrectal. Aunque ocurre con mayor frecuencia en poblaciones mayores, este cáncer también puede afectar a adultos menores de 50 años”, advierte el Dr. Tareq Kamal, cirujano especializado en cáncer colorrectal del Houston Methodist Neal Cancer Center.
Su mensaje es especialmente relevante si consideramos que, el año pasado, el cáncer de colon fue declarado la principal causa de muerte por tumores en hombres menores de 50 años.
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Pero antes, ¿qué es el colon?
El colon, también conocido como intestino grueso o intestino mayor, es un tubo largo que forma parte esencial del sistema digestivo. Su función principal es absorber agua y eliminar los desechos del cuerpo en forma de heces.
Cuando células con ADN anormal surgen y crecen sin control en el revestimiento del colon o del recto, hablamos de cáncer colorrectal. Según el lugar donde se forme el tumor, se subclasifica como cáncer de colon o cáncer de recto. Este último es menos común.
“El cáncer de colon y el de recto se agrupan bajo el término ‘cáncer colorrectal’ porque comparten una biología y unos síntomas muy similares. También se parecen en términos de prevención y diagnóstico. Sin embargo, las opciones de tratamiento difieren según la ubicación del tumor. Los tumores rectales son más complejos de tratar, por lo que el plan de tratamiento puede ser distinto después del diagnóstico”, explica el Dr. Kamal.
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Síntomas del cáncer de colon que nunca se deben ignorar
- Cambios en los hábitos intestinales (frecuencia o consistencia de las evacuaciones).
- Sangrado rectal (presencia de sangre en las heces).
- Dolor abdominal o pélvico.
- Pérdida de peso inexplicable.
“Un síntoma como sangre en las heces siempre es anormal y, aunque ocurra solo una vez, merece atención médica. La mayoría de las veces, la sangre fresca en las heces se debe a afecciones benignas del ano, como hemorroides, pero nunca se debe pasar por alto un posible diagnóstico de cáncer colorrectal”, señala el Dr. Kamal.
¿Qué causa el cáncer colorrectal?
Aunque no está del todo claro qué lleva a que se desarrollen células cancerosas en el revestimiento del colon, sí se sabe mucho sobre lo que ocurre después.
“La mayoría de los cánceres colorrectales comienzan como un pólipo, que es un crecimiento anormal en el revestimiento del colon o del recto. Existen varios tipos de pólipos, pero los que más nos preocupan son los pólipos adenomatosos. Estos tienen el riesgo de evolucionar hacia un tipo de cáncer de colon llamado adenocarcinoma”.
También se conocen bien los factores que aumentan la probabilidad de desarrollar cáncer colorrectal, y el Dr. Kamal explica que incluyen tanto aspectos que no se pueden modificar como otros que sí.
Factores de riesgo del cáncer colorrectal
- Antecedentes familiares de cáncer colorrectal, especialmente si se trata de un familiar de primer grado.
- Historial de pólipos avanzados (grandes o numerosos).
- Ciertas enfermedades crónicas, como enfermedad inflamatoria intestinal (EII) o fibrosis quística.
- Tabaquismo.
- Consumo excesivo de alcohol.
- Dieta rica en carnes rojas o carnes procesadas.
- Obesidad.
- Estilo de vida sedentario.
A partir de todo lo mencionado, una de las indicaciones más importantes es hacerse una colonoscopía a partir de los 45 años. La recomendación aplica para todas las personas, aunque cuando se trata de alguien con factores de riesgo la prueba se podría solicitar antes.
