La caninoterapia se ha convertido en una estrategia que ha sido adoptada por varios hospitales e instituciones alrededor del mundo. También conocida como terapia asistida con perros, es una intervención que se utiliza como complemento de determinados procesos terapéuticos, educativos o de rehabilitación. Y lo más importante es que no se trata de un capricho, sino que existe evidencia científica de sus beneficios.
El crecimiento que ha tenido durante los últimos años responde al interés por encontrar estrategias que, además de atender las necesidades físicas de los pacientes, consideren aspectos emocionales, sociales y conductuales.
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¿En qué consiste la caninoterapia?
La caninoterapia es una intervención terapéutica que incorpora la participación de perros entrenados como recurso facilitador dentro de un proceso de salud o rehabilitación. No es un sustituto de los tratamientos médicos o psicológicos convencionales, sino una herramienta complementaria guiada siempre por un profesional de la salud o la educación en conjunto con un guía canino.
La presencia de un perro en un entorno terapéutico puede favorecer la comunicación y generar un ambiente más relajado. A través de actividades cuidadosamente diseñadas, el paciente puede interactuar con el animal, acariciarlo, caminar con él, realizar ejercicios o participar en dinámicas que estimulen determinadas capacidades.
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¿En qué casos se utiliza?
- Hospitales y clínicas: Para reducir la ansiedad preoperatoria, acompañar en áreas de pediatría o apoyar en la rehabilitación física.
- Geriatría: Ayuda a mitigar la soledad, estimula la memoria en pacientes con demencia o Alzheimer y motiva el ejercicio físico suave.
- Educación especial: Facilita el aprendizaje y el desarrollo sensorial en niñas y niños con TDAH, trastornos del desarrollo o parálisis cerebral.
- Salud mental y manejo del trauma: Apoyo en casos de trastorno de estrés postraumático (TEPT), crisis de pánico o procesos de duelo.
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Mayo Clinic aporta nueva evidencia científica acerca de la caninoterapia
La visita de un animal de terapia puede hacer algo más que levantar el ánimo. El nuevo estudio The Impact of Animal-Assisted Treatment on Inpatient Stroke Rehabilitation realizado por especialistas de Mayo Clinic destaca cómo el tratamiento asistido por animales puede apoyar la rehabilitación hospitalaria del accidente cerebrovascular (ACV).
Los pacientes que interactuaron con animales de terapia mostraron una mayor participación en su tratamiento, un aumento de la actividad física y períodos más prolongados de movilidad que aquellos que no lo hicieron.
Los hallazgos sugieren un enfoque prometedor para abordar las barreras comunes que enfrentan los pacientes durante la recuperación de un ACV, como la motivación limitada, la disminución de la energía, la falta de compañía y el menor interés en las actividades terapéuticas.
Al incorporar a la atención de rehabilitación equipos entrenados de perros de terapia y sus cuidadores, los pacientes pueden realizar diversas actividades como caminar, jugar a buscar y acariciar o cepillar al perro.
“La presencia de un perro de terapia puede cambiar por completo la dinámica de una sesión de rehabilitación. Los pacientes suelen compartir que se sienten más centrados, seguros y empoderados para participar en las actividades terapéuticas, lo que puede marcar una diferencia significativa en su experiencia de recuperación”, afirma Whitney Romine, gerente de servicios asistidos por animales de Mayo Clinic.
Finalmente, el estudio también explora cómo estos cambios podrían aplicarse en diversas especialidades médicas y poblaciones de pacientes.
