Dentro del campo de la salud la única constante es la actualización y los cambios permanentes. Con esto en mente, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) anunció que, derivado de las reformas a la Ley General de Salud publicadas el 15 de enero de 2026, el Centro Nacional de Farmacovigilancia evoluciona para convertirse en el Centro Nacional de Farmacovigilancia y Tecnovigilancia.
Su creación busca integrar en una sola estructura técnica y normativa la supervisión de medicamentos y dispositivos médicos.
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Centro Nacional de Farmacovigilancia y Tecnovigilancia, ¿cuáles serán sus funciones?
Será la autoridad sanitaria encargada de centralizar, coordinar y reportar todas las actividades relacionadas con la seguridad de los insumos para la salud en México. A diferencia del modelo anterior ahora eleva el estatus de la tecnovigilancia, dándole el mismo peso operativo y legal que a la farmacovigilancia.
- Tecnovigilancia: Vigilancia de incidentes adversos relacionados con dispositivos médicos (desde un termómetro o una jeringa hasta equipos de resonancia magnética o marcapasos).
- Farmacovigilancia: Monitoreo de reacciones adversas, sospechas de fallas terapéuticas y eventos supuestamente atribuibles a la vacunación o inmunización (ESAVI).
Este cambio estratégico tiene como objetivo principal fortalecer las acciones regulatorias y consolidar la vigilancia de la seguridad tanto de medicamentos como de dispositivos médicos en todo el país, operando siempre en estricto apego al marco normativo vigente.
La transición al Centro Nacional de Farmacovigilancia y Tecnovigilancia representa un avance institucional sin precedentes porque potencia sus tareas de supervisión, permitiéndole coordinar con mayor autoridad el reporte de reacciones adversas y la gestión de incidentes relacionados con tecnología médica.
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¿Cuáles serán sus responsabilidades?
Dentro de sus responsabilidades prioritarias, el Centro Nacional de Farmacovigilancia y Tecnovigilancia asumirá la actualización y control de la normativa técnica, específicamente las modificaciones a la NOM-220-SSA1-2016 sobre farmacovigilancia y la NOM-240-SSA1-2012 referente a tecnovigilancia.
Esto implica que todos los integrantes del Sistema Nacional de Farmacovigilancia deberán alinear sus comunicaciones oficiales, informes y bases de datos a esta nueva estructura integral para garantizar que ningún riesgo sanitario pase inadvertido.
La consolidación de este centro es fundamental porque garantiza un sistema de salud más robusto y preventivo, capaz de identificar riesgos de forma temprana mediante el monitoreo constante de lo que se consume y de los equipos utilizados en la atención médica.
Este fortalecimiento institucional trasciende la modernización administrativa para convertirse en una herramienta de vigilancia técnica y científica que asegura la calidad y eficacia de cada tratamiento disponible en el mercado nacional.
