La actual pandemia ha provocado un aumento en el número de horas que las personas dedican a navegar en internet. A la fecha persiste la modalidad de home office como una manera de trabajar. Inclusive cada vez más médicos incorporan las videoconsultas como una alternativa de atención a distancia. De esta manera no hay riesgo de contagio para ninguna de las partes e inclusive existen ahorros importantes de tiempo al evitar el desplazamiento físico.

En ese sentido, otra consecuencia que ha provocado el cambio en el estilo de vida es un aumento con respecto a la publicidad digital. Cada vez más empresas se enfocan en esta variante para dar a conocer sus servicios. El problema es cuando anuncian productos fraudulentos o mediante engaños.

Lo anterior adquiere todavía mayor importancia cuando se trata de publicidad médica engañosa. Además de ser un delito también impacta en la salud de las personas e inclusive puede llegar a poner en peligro su bienestar.

Detectan productos que no cumplen lo que prometen

Con respecto a este tema, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) dio a conocer que en su carácter de autoridad reguladora y de conformidad con lo dispuesto en la Ley General de Salud, durante la actual administración ha suspendido 34 mil 740 enlaces web en sitios de internet en México por difundir publicidad irregular, al incumplir disposiciones de la referida Ley y su Reglamento en materia de Publicidad.

Dentro de los incumplimientos más frecuentes está la atribución de cualidades terapéuticas, preventivas y rehabilitadoras, mediante lo cual, los productos y/o servicios prometen a la población resultados que no cuentan con seguridad y eficacia demostrada científicamente, sobretodo en productos que los comercializadores no someten a autorización ante la Cofepris, y por ende, no cuentan con el registro sanitario correspondiente.

Uno de los casos más recientes ocurrió hace un par de meses durante el Hot Sale cuando la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) detectó productos engañosos para bajar de peso. Por la publicidad fraudulenta se multó a la compañía responsable.

La misma situación se suele repetir con los “productos milagro” que prometen curar enfermedades a pesar de carecer de sustentos científicos. Por desgracia se trata de un serio problema que afecta también a los médicos porque sus pacientes suelen evitar las revisiones y prefieren otros métodos alternativos.