¿Cómo ser un buen profesional de la salud?

En la sociedad actual la educación es considerada como uno de los bienes sociales más preciados y se le reconoce como el medio para alcanzar el bienestar individual y colectivo. La educación tiene un papel fundamental en la formación y la difusión de valores para crear un orden social más justo1.

La búsqueda de alternativas para la recuperación del desarrollo es el ámbito que encuadra los retos de los sistemas de educación superior en Latinoamérica en el siglo XXI. El contexto actual, en el que las desigualdades sociales son tan evidentes y los códigos de las prácticas sociales han sido modificadas significativamente, conlleva a uno de los retos más importantes que enfrentan las instituciones de educación superior y los mismos profesionales: la formación de perfiles profesionales competentes, socialmente comprometidos y con vocación de justicia, es decir, profesionales eticos2.

La ética profesional recupera el sentido social de la profesión, que consiste en proporcionar a la sociedad los bienes y servicios que requiere para satisfacer sus necesidades3.

Los profesionales de la salud tienen la responsabilidad de tratar de manera directa con el padecimiento humano, lo cual hace de este ámbito uno de los más delicados y en el que se requiere de más sensibilidad y más compromiso, pues, está en juego la vida de las personas.

Por lo tanto, ejercer cualquier profesión relacionada con la salud, requiere de un perfil de competencias con un alto nivel de exigencia. Para dar cumplimiento al propósito de garantizar prácticas médicas efectivas, pertinentes y corroboradas por la comunidad científica internacional.

Las competencias son, en palabras de Bunk, “El conjunto de actitudes, habilidades, destrezas, conocimientos y valores que las personas manifiestan para resolver situaciones concretas relacionadas con su vida y su profesión”4.

En el campo de la salud, es imprescindible el desarrollo de habilidades para el ejercicio de las distintas profesiones. Y, es cada país, a través de sus instituciones y universidades, el que establece las competencias de sus profesionales de acuerdo a la realidad, las demandas, los problemas y las características de su sociedad. No obstante, las competencias principales son de carácter universal.

Perfiles y competencias de los profesionales en salud

Las competencias comunes en la caracterización de un perfil ideal para los profesionales de la salud son:

  • Profesionalismo
  • Actualización
  • Comunicación efectiva
  • Empatía

En el perfil del profesional de salud del futuro el principal cambio paradigmático es que “el médico trate enfermos y no enfermedades”. Lo que significa, involucrar al paciente en forma activa y empática en el manejo de su propia enfermedad, convirtiéndolo en el centro de todo. Además, debe tener una actitud crítica, ser un líder del equipo asistencial, estar comprometido con el paciente y con la sociedad, tener buena capacidad para tomar decisiones favorables para el paciente.

En general, estas competencias son necesarias para todos los profesionales de la salud, ya sean médicos, enfermeras o técnicos, en cualquier lugar del mundo. Sin embargo, cada especialidad exige competencias particulares, según el tipo de prácticas médicas y según sus exigencias.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

  1. Brunner JJ. GLOBALIZACIÓN Y EL FUTURO DE LA EDUCACIÓN: TENDENCIAS, DESAFÍOS, ESTRATEGIAS [Internet]. Org.br. [citado 30 de septiembre de 2021]. Disponible en: https://www.schwartzman.org.br/simon/delphi/pdf/brunner.pdf
  2. López Zabala, R. (2007). Valores profesionales en la formación universitaria. La dimensión social de los valores del profesorado. Reencuentro. Análisis de problemas universitarios, 49, 60-64.
  3. Morín, E. (2001). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Barcelona: Paidós
  4. Bunk, G.P. (1994). La transmisión de las competencias en la formación y perfeccionamiento profesionales de la RFA (Asociación de Estudios sobre el Trabajo y la Organización de Empresas). Revista Europea de Formación Profesional, 1, pp. 8-14.