Conoce el síndrome de “Burnout”, y cómo afecta a los profesionales de la salud ¿Lo padeces?

El síndrome de Burnout es el resultado de un estrés laboral crónico en profesionales de enfermería. Y está caracterizado por el cansancio emocional, la despersonalización y la baja realización personal.

México, uno de los más afectados

De hecho, México es el país con índices más altos de profesionales de la salud con estrés, aún sin pandemia. En donde se calcula que 75% de las personas que sufren de estrés se debe a desgaste ocupacional.

Es decir, aproximadamente un 40% de la población, el equivalente a 18.4 millones de mexicanos , padecen de síndrome de burnout.

Conoce las causas y al sector más afectado

Entre las causas más comunes de este síndrome se encuentra la presión excesiva por parte de jefes y clientes. La falta de estabilidad laboral, la carga excesiva de trabajo y las presiones financieras (Colin Flores, 2017).

Dentro de los diferentes servicios, el profesional de enfermería que trabaja en urgencias y emergencias tienen más riesgo de padecerlo. Esto por su contacto con situaciones imprevistas y por ser uno de los servicios donde más agresiones a profesionales se producen.

Sobre el término

Según investigaciones, el término Burnout se refiere a una situación de agotamiento emocional, cada vez más frecuente entre los profesionales de la salud. Ya que prestan sus servicios a través de una relación directa y sostenida con las personas, que son las beneficiarias del trabajo.

Esta respuesta al estrés laboral prolongado es lo que se conoce como síndrome de Burnout o Síndrome de Quemarse en el Trabajo (SQT). Cuyas consecuencias afectan al profesional de enfermería tanto a nivel físico como psicológico. Lo cual da lugar a una disminución del rendimiento laboral, accidentes, absentismos, pérdidas económicas para la empresa e incluso suicidio.

¿Cuándo se descubrió?

Dicho síndrome fue descrito por primera vez en 1974 por el psicólogo Herbert Freudenberger.

Existen varias definiciones del término, pero la definición más aceptada es la de Christina Maslach y Susan Jackson (1981), que lo define como la suma de tres componentes:

  • Agotamiento (AG) o cansancio emocional (CE): es la sensación de no poder ofrecer nada más a otras personas.
  • Despersonalización (D): es el desarrollo de respuestas y actitudes negativas, insensibles, distantes y frías hacia los pacientes.
  • Baja realización personal o logro (RP): se caracteriza por el rechazo de sí mismo y de los logros personales obtenidos en el trabajo.

Consecuencias negativas

Sin embargo, las consecuencias sobre los trabajadores son demoledoras, aparecen síntomas psicosomáticos, psicológicos y problemas sociales.

Sin embargo, las actuales clasificaciones diagnósticas no establecen unos criterios diagnósticos claros. La clasificación internacional de enfermedades de la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo considera como “un diagnóstico adicional no especificado”.

Enfermeras, las más agotadas

El SB fue identificado principalmente en los entornos hospitalarios, las enfermeras se encuentran entre los profesionales más afectados por el agotamiento. Por otro lado, también en personas que desempeñan trabajo de atención al público, tales como médicos.

Características del síndrome

Pero actualmente este fenómeno ha ido evolucionado, dejando que personas profesionistas de otras áreas, puedan presentar las características de este síndrome, que son:

  1. Cansancio o agotamiento emocional: pérdida progresiva de energía, desgaste, fatiga.
  2. Despersonalización: construcción por parte de la persona, de una defensa para protegerse de los sentimientos de impotencia, indefinición y frustración.
  3. Abandono de la realización personal: el trabajo pierde el valor que tenía para la persona.
  4. Otros signos: negación, quejas, aislamiento, ansiedad, miedo o temor, depresión (siendo uno de los más frecuentes y peligrosos en este síndrome). Así como ira, adicciones, cambios de personalidad, culpabilidad, cargas excesivas de trabajo. Cambios en los hábitos de higiene y arreglo personal, cambios en la alimentación, pérdida o ganancia de peso. Pérdida de la memoria y desorganización, dificultad para concentrarse y trastornos del sueño.

Tratamiento

El tratamiento para este síndrome consiste en crear estrategias que permitan modificar los sentimientos y pensamientos referente a:

  1. El proceso personal de adaptación de las expectativas a la realidad cotidiana.
  2. Equilibrio de áreas vitales: familia, amigos, aficiones, descanso, trabajo.
  3. Fomento de una buena atmósfera de equipo: espacios comunes, objetivos comunes.
  4. Limitar la agenda laboral.
  5. Formación continua dentro de la jornada laboral.

¿Y tú, lo padeces?

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