¿Enfermedades cardiovasculares?, la respuesta está en el aire

491

En los últimos años mucho se ha discutido sobre los efectos del aire contaminado en el organismo de las personas.

Pues una reciente investigación presentada en la 48 Conferencia Mundial de Salud Pulmonar de La Unión, realizada en México, encontró que las partículas de sulfato, amoniaco o carbón pueden ser las responsables de muchas muertes en el mundo a causa de problemas en el corazón y de padecimientos cerebro vasculares.

A esta conclusión llegó el neurólogo e investigador José Luis Ruiz Sandoval, catedrático del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), de la Universidad de Guadalajara. Ante expertos internacionales, el médico mexicano presentó su estudio titulado “Contaminación y daño cardiovascular”, en el que demostró que la contaminación atmosférica sería un nuevo factor de riesgo para desarrollar enfermedades cardiovasculares (ECV). 

El equipo de trabajo revisó diversas investigaciones sobre contaminación ambiental a nivel mundial y detectamos varios contaminantes que se encuentran en el aire que tienen la capacidad de causar enfermedades de tipo isquémico y hemorrágico. Pensamos que es algo que debe controlarse y prevenirse.

El Dr. José Luis Ruiz Sandoval mencionó que durante 2015 ocurrieron en el mundo  alrededor de 15 millones de muertes por eventos vasculares cerebrales (EVC). Detalló que la mayoría de las muertes ocurrieron en países con escasos recursos económicos.

El experto mencionó que cuando se han registrado picos de contaminación, por distintos elementos (por ejemplo, dióxido de azufre), algunas personas tienen más probabilidades de morir de un infarto cerebral o una hemorragia intracerebral”.

¿Por qué ocurre esto?

El médico mexicano explicó que en los ambientes contaminados existen partículas suspendidas (PM).

Estas partículas pueden ser sólidas o líquidas. Obviamente no se observan a simple vista, pero pueden representar un riesgo latente para las personas ya que se componen principalmente de sulfatos, nitratos, amoniaco, cloruro de sodio, carbón, polvo de minerales, entre otras sustancias dañinas para la salud.

Explicó que las partículas son inhaladas y pueden llegar hasta los alveolos.

No se quedan en la nariz o en la tráquea. Y el peligro radica en que una vez que se encuentran en los bronquios, las partículas pueden llegar a la sangre lo que puede ocasionar reacciones en las células y tejidos del cuerpo, lo que a su vez ocasiona un desorden en el metabolismo de la glucosa y los lípidos, así como en la función cardiaca, condicionando el escenario para un infarto del miocardio, arritmias, cardiopatías y otros problemas cardiacos.

¿Existe solución?

El Dr. José Luis Ruiz Sandoval dejó en claro que además de las partículas, para que exista un desenlace falta, es necesario que intervengan otros factores como la edad de las personas, el tiempo de exposición al ambiente contaminado, la cantidad de automóviles que circulan por la zona y la falta de un estilo de vida sano.

Si embargo, algunas alternativas para tratar de evitar este problema son disminuir el empleo de sustancias químicas en los hogares, emplear gasolina de mejor calidad, elegir productos de origen orgánico, entre otras alternativas. 

Así, el trabajo presentado por el Dr. Ruiz Sandoval viene a reforzar lo planteado hace poco más de un año por la Universidad Tecnológica de Auckland, la cual establecía en su propia investigación a la contaminación del aire como el principal factor de riesgo para presentar un accidente cerebrovascular.