Una crisis epiléptica se genera cuando un grupo de neuronas comienza a emitir descargas eléctricas anormales, excesivas y sincronizadas. Se puede prolongar durante minutos o durar apenas unos segundos pero durante ese lapso el cerebro pierde temporalmente la capacidad de procesar la información de manera habitual.
El cerebro humano opera gracias a una red fascinante de miles de millones de neuronas que se comunican mediante impulsos eléctricos sutiles, precisos y coordinados. Es una sinfonía invisible que dicta todo lo que una persona puede sentir o pensar. Cuando la actividad eléctrica se altera de forma repentina y excesiva pueden generarse distintos problemas neurológicos.
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Lo que la neurología nos enseña sobre las crisis epiléptica
Gracias a esta actividad, miles de millones de neuronas intercambian información de manera sincronizada para permitir procesos como el pensamiento, la memoria, las emociones y el movimiento.
“Entender que detrás de una crisis epiléptica existe una alteración en la actividad eléctrica del cerebro nos ayuda a comprender mejor la enfermedad y a romper ideas equivocadas que aún persisten sobre ella. Informarnos y reconocer sus manifestaciones es un paso importante para favorecer un diagnóstico oportuno y una mejor atención para quienes viven con esta condición”, explica la Dra. Mariana Arzate, Medical Strategy & Field Lead de UCB México.
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¿Cuántas personas con epilepsia hay en México?
La epilepsia es un trastorno neurológico crónico caracterizado por la aparición recurrente de crisis derivadas de señales anormales enviadas por grupos de neuronas en la actividad cerebral. Tan sólo en México afecta entre 10 y 20 personas por cada mil habitantes.
Durante una crisis epiléptica, grupos de neuronas envían señales al mismo tiempo y a gran velocidad, generando un aumento excesivo de la actividad eléctrica cerebral. Algunos especialistas relacionan este fenómeno con una “tormenta eléctrica”, debido a la intensidad y desorganización de las señales que se producen en un periodo muy corto de tiempo.
Las manifestaciones pueden variar ampliamente entre personas. Algunas experimentan movimientos involuntarios, cambios en las sensaciones, emociones o conductas, e incluso provocar pérdida de la conciencia.
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Principales síntomas de una crisis epiléptica
- Confusión temporal.
- Movimientos espasmódicos incontrolables.
- Pérdida del conocimiento.
- Alteraciones de la percepción.
- Miedo o ansiedad repentinos.
- Episodios de ausencia en los que la persona parece desconectarse momentáneamente de su entorno.
“Comprender que la epilepsia tiene su origen en alteraciones de la actividad eléctrica cerebral ayuda a derribar mitos y favorece una mejor comprensión de la enfermedad. Reconocer las señales y buscar atención médica oportuna puede hacer una diferencia importante en el diagnóstico y manejo de las personas que viven con esta condición”, señaló la Dra. Arzate.
Los especialistas recuerdan que presentar una convulsión no significa necesariamente que una persona tenga epilepsia porque existen otras condiciones capaces de provocarlas. Aunque la mayoría de las convulsiones duran entre 30 segundos y dos minutos, cuando un episodio supera los cinco minutos se considera una emergencia médica. En cualquier caso, es importante acudir con un neurólogo para identificar la causa y recibir una evaluación adecuada.
