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Si hay algo que caracteriza a los niños en todo el mundo es el llamado “miedo a la bata blanca” y es que la gran mayoría de los niños ven en una visita al médico un miedo pero ya no solo en la visita al médico sino en todo lo relacionado con consultas sanitarias u hospitales. Aunque sí es cierto que como médico, puedes hacer mucho porque este miedo puede paliarse si se tienen en cuenta unos consejos para aplicar tanto tú como profesional como para mostrarle a los padres para que los pongan en práctica.

Está claro que visitar al médico no es algo agradable y puede ser especialmente desestabilizador entre los niños (sobre todo en torno a los 5 años) y es que supone una amenaza para el bienestar de los pequeños, ya sea por el recuerdo de visitas anteriores o porque asocian el acudir al médico con dolor o porque algunas pruebas médicas conllevan la separación de sus padres o simplemente por el miedo a lo desconocido.

El llanto es, muchas veces, inconsolable

Lo normal es que el niño muestre su sufrimiento al acudir a la consulta del médico mediante un estado de nerviosismo y, por supuesto, con el llanto, que muchas veces es inconsolable. Para los padres, esta situación se convierte en un momento de tensión y puede que incluso el nerviosismo del niño dificulte el diagnóstico y altere los resultados de las pruebas médicas.

Lo primero que debes aconsejarle a los padres es que para que sus hijos superen el miedo deberán normalizar la situación y darle, según su edad, explicaciones que les tranquilicen el hecho de tener que acudir al doctor. Asimismo desde el propio ámbito sanitario ya se llevan a cabo iniciativas para que los más pequeños de la casa sobrelleven mejor este miedo.

Dile a los padres que nunca les engañen sobre el ir al médico ya que así no se llevarán ninguna ingrata sorpresa ni tu hijo se sentirá traicionado. También evita avisarle con demasiada anticipación (con 2-3 días es suficiente).

Intenta que destaquen lo positivo de ir al médico

También puedes recomendar a los padres que no amenacen a su hijo con ir al médico si hace algo malo. Y cuando tenga cualquier duda que te pregunte, no te preocupes e intenta respondérsela de la mejor forma posible. Así que lo mejor es informarse previamente de las pruebas que le harán y tratar de explicárselas con un lenguaje y nivel de detalle acorde a su edad.

Un recurso perfecto que puedes intentar inculcarle a los padres es que destaquen siempre lo positivo de acudir al médico. Es decir, que les digan que gracias a tu labor él se curará y ya no le dolerá, por ejemplo, la tripa.

Pero, sin duda alguna, tanto para ti como médico como para los padres, el consejo primordial es que tengáis paciencia ya que el niño va a ir superando su miedo en más o menos tiempo según cada caso.  

 

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