Debate sobre el impacto medioambiental en la práctica de la medicina

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Hoy por hoy, la medicina moderna se enfrenta a un reto a nivel mundial: la incorporación de prácticas, protocolos y tecnologías que ayuden a reducir la huella de impacto medioambiental causada en hospitales y centros médicos.

¿Sabías que en España se generan hasta 20 Kg de desechos sólidos por cada intervención quirúrgica?

Es innegable el gran impacto que la industria médica tiene en los procesos de polución y generación de basura en todo el mundo. Sin embargo, los nuevos tiempos están apremiando a las diferentes industrias a volverse verdes y trabajar en pro de la protección medioambiental.

La medicina no puede quedarse atrás.

Sin embargo, varios elementos políticos, sociales y económicos parecen interponerse en el camino de crear centros de salud sustentables, que utilicen energías renovables y disminuyan la producción de desechos.

Un interesante debate entre diferentes especialistas involucrados a tocado puntos sensibles relacionados con este importante tema:

Energías renovables en la salud

De acuerdo a Luis Mosquera, Presidente de la Asociación Española de Ingeniería Hospitalaria, el uso de energías renovables para sistemas de salud en España y otros países del mundo es prácticamente anecdótico. Los números actuales no alcanzan para representar una verdadera diferencia en la huella de carbono dejada por la industria médica.

La respuesta a este problema es la incorporación de fuentes de energía limpia, como es el caso de los paneles solares. Sin embargo, existen algunos problemas con la aplicación de esta tecnología para servicios sanitarios.

El principal contratiempo es que la energía solar y eólica son fuentes pulsantes, eso quiere decir que no ofrecen la constancia necesaria para garantizar el funcionamiento eléctrico de un centro clínico entero.

Una posible solución se encuentra en la incorporación de sistemas de respaldo energético, que permitan almacenar grandes cantidades de energía y liberarla cuando las fuentes directas no estén disponibles, es decir, cuando no haya viento ni sol. Sin embargo, esto representa un reto de ingeniería a gran escala, además de requerir una multimillonaria inversión por parte de los estados.

Disminución de los desechos sólidos

Por evidentes razones, los centros clínicos son los más importantes productores de desechos sólidos contaminantes, especialmente elementos plásticos no biodegradables. Estos son el resultado de miles de empaques plásticos de descartables médicos abiertos en cada centro de salud cada día. Los números son verdaderamente aterradores.

Una buena práctica para reducir estos números, dice Luis Mosquera, es optimizar los mecanismos de reciclaje hospitalarios. Haciéndolos más eficientes para lograr una segregación entre los diferentes tipos de residuos (reciclables, orgánicos, etc.)

Instalaciones obsoletas

Una barrera innegable en la búsqueda de un sistema de salud más amigable a nivel medioambiental es la obsolescencia de las instalaciones médicas, muchas de ellas con décadas de construcción.

Esto significa que son edificios que difícilmente podrían adaptarse para ser más verdes. Para lograrlo, sería necesario hacer remodelaciones estructurales completas, que pueden conllevar costos extremadamente elevados, tanto para el sector público como el privado y esto parece operativa y financieramente inviable, especialmente para países de América Latina.