Idealmente, deberías sentirte a gusto en tu espacio de trabajo. En un mundo perfecto, todas las personas en tu centro de salud son gente amable con la que te entiendes. Sin embargo, en la realidad habrá más de un colaborador al que simplemente no puedas soportar. Y varias veces tendrás que cooperar con él. ¿Sabes cómo hacer que la tarea no se vuelva una batalla campal?

1Comienza por aceptar la situación

No debes de llevarte bien con tu colaborador. Tu única responsabilidad es sacar la tarea o asignación adelante. Darte cuenta de esta verdad puede ayudar a disipar los sentimientos negativos más intensos. Asimismo, te será más fácil razonar y tomar decisiones sin que tu juicio se nuble por la enemistad. Ten muy en claro que tu objetivo no es mejorar la relación.

2Analiza tu propio comportamiento antes de culpar a tu colaborador

Si explotas en el trabajo, es una forma muy efectiva para destruir tu carrera médica en solo unos segundos. Procura mantener siempre la compostura y no caer en posibles provocaciones de tu colaborador. Nadie debería tener control sobre tus reacciones y estado mental mas que tú mismo. Y recuerda que a la única persona a quien puedes cambiar eres tú.

3Trabaja en la comunicación

Para llevar a cabo un proyecto conjunto, debes invertir en fortalecer canales de circulación de la información. Esto es especialmente importante cuando vas a participar con un colaborador con el que tienes roces negativos. Procura dialogar, no monologar. Enfócate en hablar y entender, no en crear conflicto. De esta forma podrías superar retos que, de otra forma, serían imposibles.

4Mantén la cabeza baja

Es loable que intentes resolver el conflicto entre tú y tu colaborador. Pero si la otra persona no está dispuesta, no vale la pena tratar de solucionar nada. Peor aún, si la otra parte quiere incitar pelea, no respondas a sus provocaciones. Resiste la tentación de enfrentarte y concéntrate en conseguir las metas del proyecto.