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El Ministerio de Salud reveló un preocupante informe sobre las muertes asociadas al consumo de tabaco (fumar); 88 colombianos mueren diariamente, 24 fallecieron por cáncer y el resto por enfermedades cardiovasculares. Según el Instituto Nacional de Cancerología, el daño del cigarrillo va más allá de un cáncer de pulmón, este produce diez tipos de cáncer; cáncer de la cavidad oral, de faringe, laringe, esófago, pulmón, tráquea y bronquios, páncreas, estómago, riñón, vejiga, asociados también con cáncer de cuello uterino y leucemia mieloide aguda.

Más que preguntarnos por qué cuesta tanto dejar de fumar, quizás deberíamos plantearnos por qué resulta tan fácil recaer.  La respuesta está en las hojas de la planta del tabaco que contiene un alcaloide altamente adictivo: la nicotina. Sin este componente los cigarrillos no se fumarían, o perderían toda la gracia, porque los fumadores no desarrollarían adicción.

Cuando la nicotina llega al cerebro se encuentra con receptores específicos; con un efecto rápido de 7 a 10 segundos, liberando moléculas relacionadas con la recompensa y el placer, la estimulación diaria e intensa provoca un aumento de la densidad de los receptores nicotínicos. Eso sí, durante poco tiempo, porque se metaboliza muy rápidamente.

Un simple cálculo nos da una idea de su potencial adictivo; un fumador de un paquete diario que hace 10 caladas por cigarrillo estimula su cerebro 200 veces al día en promedio. No existe otra droga, ni legal ni ilegal, con esta capacidad adictiva y tan poco impacto negativo a corto plazo. Sumado a esto, no se altera ni la percepción ni la personalidad ni la conducta.[1]

Se percibe como difícil dejar de fumar porque hay una gran presencia social; cierta normalización en su consumo, precios bajos, y, sobre todo, una muy baja percepción del riesgo. La mayoría de exfumadores que han logrado dejar de fumar por sí solos no han planificado en exceso el momento; simplemente han aprovechado la necesidad de tomar el control sobre el tabaco, la motivación, y han actuado con buenos resultados. El único fracaso es no intentarlo.

Se puede empezar con pequeños cambios conductuales: reducir algún cigarrillo, guardar los ceniceros, etc. Y avanzar progresivamente hasta que llegue el día de dejarlo definitivamente. Durante todo este proceso el consejo de un profesional de la salud con formación específica puede ser de gran ayuda. Además de concientizar que dejar de fumar no es tan complicado; lo importante es evitar la recaída, es un juego y propósito de voluntad.

Existen varios tratamientos a la hora de dejar de fumar tales como el farmacológico que sólo tienen en cuenta el factor químico. Son los tratamientos que prometen conseguir la deshabituación ingiriendo sustancias como Bupropión, y/o Vareniclina, etc, antagonistas de la nicotina y que lo consiguen sólo en un porcentaje inferior al 30%. 

Otros tratamientos se conocen como Terapias de Reemplazo y persiguen el mismo fin mediante la aportación al organismo de la misma sustancia. Pero por vías diferentes a la de fumar usando parches, chicles, o pastillas de nicotina, intentar atacar el mecanismo de la adicción psicológica o hábito, pero fracasan al no combatir la adicción química. Otro es la acupuntura láser, auriculoterapia o laserterapia para dejar de fumar.

No lo deje para más adelante, gane Salud; ahorre dinero y libérese de una adicción que sólo puede generarle serios problemas y usted lo sabe

[1] (García, 2020)  

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