El Alzheimer es la enfermedad mental más grave y común en el planeta. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que hay alrededor de 50 millones de casos. Además, cada tres segundos se realiza un nuevo diagnóstico. Esta circunstancia es grave porque, hasta ahora, no hay cura o una vacuna capaz de evitar su incidencia. Sin embargo, una verdadera solución farmacéutica podría entrar a pruebas clínicas muy pronto.

Una posible vacuna fue creada por el Centro Médico de la Universidad de Texas Southwesterner. De acuerdo Roger Rosenberg, coautor del estudio, el fármaco actúa sobre dos proteínas. Las tau y las beta-amiloide están relacionadas con la aparición de Alzheimer. La inyección podría reducir la acumulación de estas sustancias en el cerebro. Esto, sin provocar una inflamación cerebral.

El estudio es la culminación de una década de investigación. Hemos demostrado repetidamente que esta vacuna puede funciona de forma segura y efectiva. Es capaz de eliminar, en modelos animales, los elementos que creemos que son la causa del Alzheimer. Creo que estamos cada vez más cerca de comenzar pruebas clínicas de esta terapia en pacientes humanos.

Una vacuna para el Alzheimer sin efectos adversos

El funcionamiento de la vacuna se describe en la revista Alzheimer’s Research & Therapy. Este fármaco contiene el código de ADN para un segmento de beta-amiloide y tau. Este método, en pruebas con ratones, redujo la concentración de ambas proteínas. Además, la respuesta inmune a la inyección es mucho menor. Contrario a opciones previas, no parece provocar una inflamación.

Se consiguió que la respuesta inmune fuera diferente al modificar su método de administración. Mientras que la vacuna anterior se inyectaba en el músculo, ésta nueva se pone a través de la piel. Con la codificación de ADN, las células en la dermis producen anticuerpos específicos. Éstos, a su vez, reducen la cantidad de las proteínas dañinas en el cerebro.

La vacuna consiguió reducir la concentración de las proteínas en hasta 50 por ciento. Rosenberg asegura que, si la tau y la beta-amiloide son las causas del Alzheimer, el fármaco podría ser determinante en la cura de esta enfermedad. El equipo de investigación estima que, de pasar las pruebas clínicas, su alternativa podría retrasar la aparición de la condición por hasta cinco años.