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Es ampliamente conocido, que la resistencia a la insulina es un factor de riesgo determinante en el desarrollo de diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, síndrome metabólico y otras patologías crónicas. De allí, el interés de la comunidad científica en desarrollar terapias farmacológicas y no farmacológicas que mejoren la sensibilidad a la insulina en estos pacientes.

Recientemente, un grupo de científicos del CIBERDEM en España, logró establecer la relación entre el ejercicio físico y el aumento de la sensibilidad a la insulina, mediante un estudio experimental en ratones.

Sobre el estudio

El estudio, publicado en la revista médica PNAS, sostiene que los efectos metabólicos beneficiosos del ejercicio están mediados por la liberación de factores solubles provenientes de los músculos. Los cuales, son liberados mediante vesículas exosomas hacia órganos diana como el hígado, e inducen cambios en la expresión genética de los hepatocitos.

Estos factores solubles, son básicamente microfragmentos de ARN capaces de regular la expresión genética; y pueden ser secretadas varias células del cuerpo, ya que constituyen la base de la comunicación intercelular. Sin embargo, hasta el día de hoy se desconocía los cambios que el ejercicio físico produce en estas secuencias de microARNs.

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En el estudio, se sometió a un grupo de ratones a entrenamientos consecutivos con intervalos de alta intensidad; y posteriormente aislaron las vesículas exososómicas circulantes en plasma para analizar las transformaciones de los microARNs. Se logró determinar que existen aumentos significativos en las cadenas miR-133a y miR-133b.

En la segunda fase de la investigación, inocularon los exosomas de los ratones entrenados en ratones sedentarios. Los investigadores encontraron que mejoró la tolerancia a la glucosa, la sensibilidad a la insulina y disminuyen los niveles plasmáticos de triglicéridos.

Los expertos también demostraron que los exosomas derivados del ejercicio físico muestran tropismo hepático cuando se administran por vía intravenosa. En consecuencia, se observó que la modulación genética inducida por los mucroARNs modificados amortiguó la producción de glucosa a nivel hepático y ralentizó la glucogénesis; pero a expensas de la lipogénesis hepática.

Por lo tanto, los expertos se muestran cautelosos respecto a los efectos adversos que pudiera causar a nivel hepático o alguna disfunción a nivel del órgano. Esta ambivalencia, ha abierto la posibilidad de buscar enfoques alternativos que incluyen la inhibición selectiva de genes diana específicos, con lo cual se espera que sea una terapia viable a futuro.

En este contexto, el estudio tiene relevancia desde el punto de vista preventivo y farmacológico, puesto que no sólo analiza una vía de comunicación intercelular poco estudiada hasta la fecha. Sino que además, abre la posibilidad de desarrollar una terapia mediante la bioingeniería, basada en el aislamiento de exosomas para disminuir la resistencia a la insulina en pacientes sedentarios y adultos mayores que no puedan hacer esfuerzos físicos intensos.  

 

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