Muchas veces se menciona que la ciencia y la religión son opuestas en pensamiento. Aunque hay parte de verdad en dicha afirmación, también existen algunos aspectos en los que ambas pueden coincidir. Un claro ejemplo es el Día Internacional de la Obstetricia. A continuación te compartimos la historia de esta efeméride sanitaria surgida a partir de la doctrina.
El calendario de la salud va más allá de simplemente crear fechas conmemorativas sobre enfermedades. Se trata de una poderosa herramienta estratégica de comunicación y educación que permite focalizar la atención pública, mediática y política sobre problemáticas clave para buscar soluciones globales.
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La historia detrás del Día Internacional de la Obstetricia
Aunque la mayoría de las efemérides sanitarias fueron creadas a partir de hallazgos médicos, siempre hay excepciones. Con respecto al Día Internacional de la Obstetricia, su origen se encuentra en San Ramón Nonato, quien es considerado el patrono de la obstetricia, las mujeres gestantes y los recién nacidos.
De hecho, el sobrenombre “nonato” proviene del latín non natus (“no nacido”). Este adjetivo se le otorgó porque su madre falleció un día antes del parto y él fue extraído con vida de su vientre. Lo anterior ocurrió en el siglo XIII cuando tal procedimiento rara vez era exitoso; sin embargo, en esa ocasión se logró la supervivencia del recién nacido y el evento se consideró un hecho extraordinario.
Por este motivo la tradición católica adoptó a Ramón Nonato como el protector de las embarazadas y de la labor de asistencia en el nacimiento.
De acuerdo con los registros religiosos, San Ramón Nonato falleció el 31 de agosto de 1240 y por tal motivo, varios siglos después, se propuso crear el Día Internacional de la Obstetricia.
Principales objetivos del Día Internacional de la Obstetricia
Más allá del origen patronal, la fecha se utiliza a nivel global para destacar el impacto de la obstetricia en la salud pública.
- Promover el control prenatal oportuno: incentivar la atención médica continua desde las primeras semanas de gestación para monitorear el desarrollo fetal y prevenir complicaciones.
- Reducir la mortalidad materna y neonatal: visibilizar e impulsar estrategias dirigidas a disminuir los riesgos y muertes prevenibles durante el embarazo, el parto y el puerperio.
- Garantizar partos seguros y humanizados: fomentar prácticas clínicas basadas en evidencia que respeten los derechos, la dignidad y la autonomía de la mujer en el proceso de nacimiento.
- Reconocer la labor del profesional obstétrico: poner en valor el rol fundamental de médicos obstetras, matronas y parteras en el sistema de salud pública y en la atención comunitaria.
- Educación y prevención en salud reproductiva: orientar a las gestantes y a sus familias sobre nutrición, signos de alarma, planificación y cuidados esenciales del recién nacido.
- Impulsar políticas públicas e inversión en salud: abogar ante las instituciones de salud para garantizar el acceso equitativo a servicios obstétricos de calidad, infraestructura adecuada y suministros esenciales.
Debido a todo lo anterior, celebrar el Día Internacional de la Obstetricia es refrendar el compromiso colectivo con el origen de la vida y la dignidad humana. A través de la prevención, el acompañamiento clínico y la empatía, esta especialidad demuestra que garantizar un embarazo saludable y un parto seguro no es sólo un objetivo asistencial, sino un pilar insustituible del desarrollo social y la salud pública.
