A lo largo del año existen diversas fechas que tienen una relación directa con la salud. Un ejemplo claro se observa con el Día Mundial de la Epilepsia, también conocido como Purple Day, el cual se conmemora cada 26 de marzo. El objetivo es dar difusión a este trastorno, además de fomentar la investigación para desarrollar nuevos tratamientos.
De manera convencional la mayoría de las efemérides sanitarias tienen su origen en descubrimientos o hazañas médicas. Muchas veces buscan rendir homenaje a doctores que identificaron algo por primera vez. Aunque en este caso todo es distinto porque la responsable es una pequeña niña.
También lee: ENARM 2026: 5 simuladores ideales para pasar el examen
¿Cómo surgió el Día Mundial de la Epilepsia?
El origen de esta fecha es profundamente humano y nació de la iniciativa de Cassidy Megan, quien en el 2008 tenía apenas 9 años y fue diagnosticada con epilepsia. Después de conocer su condición tuvo la iniciativa de ayudar a otras personas iguales a ella.
Con esto en mente, su objetivo fue muy simple pero completamente poderoso: quería que la población en general supiera que quienes tienen epilepsia no están solos.
En ese momento la joven presentó su idea a la Asociación de Epilepsia de Nueva Escocia, una organización sin fines de lucro de Canadá, y de inmediato fue apoyada para crear la primera efeméride de este tipo en su país.
La idea creció con el tiempo hasta llegar más allá de Canadá y ser apoyada por fundaciones y organizaciones de todo el mundo. En la actualidad cada 26 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Epilepsia.
La historia detrás del Purple Day
Por otra parte, el color con el que se asocia la efeméride es el púrpura. Cassidy lo eligió porque en algunas culturas se asocia con la soledad. En su caso quería cambiar la percepción pública para transformarlo en un símbolo de comunidad y apoyo.
Cáncer en el mundo: tipos más comunes y factores de riesgo (INFOGRAFÍA)
Principales objetivos del Día Mundial de la Epilepsia
- Eliminar el estigma: Históricamente la epilepsia ha estado rodeada de mitos y prejuicios.
- Educación en primeros auxilios: Enseñar qué hacer (y qué NO hacer, como meter objetos en la boca) durante una crisis convulsiva.
- Fomentar la investigación: Impulsar el desarrollo de nuevos fármacos antiepilépticos, especialmente para los casos de difícil control.
También lee: Decoración de un consultorio médico: 5 claves para crear un lugar de trabajo agradable
La epilepsia es, quizás, una de las condiciones de salud más incomprendidas de la historia moderna. A pesar de que afecta a más de 50 millones de personas en el mundo, el peso de la enfermedad no recae únicamente en las descargas eléctricas neuronales que definen una crisis, sino en la pesada herencia de mitos, miedos y prejuicios que la sociedad ha construido a su alrededor.
El estigma de la epilepsia nace de la desinformación. Durante siglos, las crisis fueron interpretadas a través del lente de lo sobrenatural o lo psiquiátrico, creando una barrera de “otredad” que persiste hasta hoy.
