Cada 26 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Epilepsia y uno de los principales objetivos es erradicar los prejuicios a su alrededor. Para lograr cambios reales es necesario actualizar la narrativa colectiva. Además este trastorno no define la capacidad intelectual, el talento ni el futuro de una persona.
Al igual que la diabetes o la hipertensión, la epilepsia es una condición médica gestionable. Al despojarla de su aura de “misterio” se permite que los niños y adultos se integren a escuelas y empleos sin el temor de ser juzgados por un evento que dura apenas unos minutos.
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¿Qué es la epilepsia?
Es un trastorno neurológico crónico caracterizado por crisis recurrentes, causadas por una actividad eléctrica anormal en el cerebro. Cada una puede variar mucho en intensidad y manifestación.
Síntomas
- Convulsiones: Movimientos involuntarios y espasmódicos de brazos y piernas.
- Pérdida de conciencia: La persona puede quedar inconsciente o parecer “desconectada” del entorno.
- Mirada perdida: Episodios de ausencias, frecuentes en niños, donde se quedan inmóviles y con la mirada fija.
- Rigidez muscular: Tensionamiento repentino del cuerpo.
- Auras (sensaciones previas): Algunos pacientes sienten miedo repentino, mareos, náuseas, o perciben olores/sabores extraños antes de la crisis.
- Confusión post-crisis: Desorientación tras la convulsión.
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¿Cuántas personas tienen epilepsia en el mundo?
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) existen alrededor de 50 millones de personas con epilepsia, lo que la convierte en un problema de salud global relevante.
Factores y causas
- Lesiones cerebrales (traumatismos).
- Infecciones (meningitis, neurocisticercosis).
- Factores genéticos.
- Accidentes cerebrovasculares.
- Tumores.
Estadísticas clave
- 50 millones de personas viven con epilepsia a nivel mundial.
- 80% de los casos están en países de ingresos bajos y medios.
- Hasta 70% de los pacientes podría vivir sin crisis con tratamiento adecuado.
- El problema es que más del 75% no recibe tratamiento en países en desarrollo.
Principales prejuicios
- “Es contagiosa” → FALSO
- “Las personas no pueden trabajar o estudiar” → FALSO
- “Siempre implica discapacidad intelectual” → FALSO
- “Durante una crisis hay que sujetar a la persona” → PELIGROSO
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Consecuencias de los estigmas
- Discriminación laboral y educativa.
- Aislamiento social.
- Retraso en diagnóstico y tratamiento.
- Violaciones a derechos humanos.
Qué hacer (y qué NO) ante una crisis epiléptica
Correcto
- Mantener la calma.
- Colocar a la persona de lado.
- Proteger su cabeza.
- Esperar a que termine la crisis.
Incorrecto
- No introducir objetos en la boca.
- No sujetar con fuerza.
- No intentar “despertarla”.
Al final, el Día Mundial de la Epilepsia es una invitación a cambiar la mirada. Terminar con el estigma significa entender que una crisis epiléptica es un evento biológico, no un defecto de carácter. Cuando derribamos las barreras del prejuicio, no solo mejoramos la calidad de vida de millones de personas; construimos una sociedad más inteligente, más preparada y, sobre todo, más humana.
