Dentro del campo de la salud la única constante es la actualización y lo mismo ocurre con las efemérides. El ejemplo más claro se aprecia con el Día Mundial de la Hepatitis que actualmente se conmemora cada 28 de julio; sin embargo, no siempre fue así. El responsable del cambio en la fecha es uno de los médicos más importantes de la historia.
Aunque se trata de una enfermedad prevenible y, en varios casos, curable, se mantiene como una de las principales causas de mortalidad por infecciones a nivel mundial. Tan sólo en la actualidad es responsable de 1.3 millones de fallecimientos anuales.
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Día Mundial de la Hepatitis, la historia detrás del cambio en la fecha
Para generar conciencia acerca de este grupo de infecciones fue creado el Día Mundial de la Hepatitis. Originalmente la fecha se conmemoraba cada 19 de mayo; sin embargo, todo cambió a partir del 2011 y el responsable fue uno de los mayores investigadores de esta enfermedad.
La persona a la que nos referimos es el Dr. Baruch Samuel Blumberg y ese año falleció pero su trabajo más importante se remonta a 1967 porque fue el primero en identificar el antígeno de superficie del virus de la hepatitis B (VHB).
A partir de su descubrimiento, en 1969 encabezó al equipo que diseñó la primera vacuna contra el VHB, considerada por muchos la primera vacuna capaz de prevenir un tipo de cáncer (el carcinoma hepatocelular).
Como reconocimiento a su trabajo y aportaciones sobre nuevos mecanismos en el origen y la propagación de enfermedades infecciosas, en 1976 obtuvo el Premio Nobel de Medicina.
Debido a todo lo anterior, en el 2011 se propuso trasladar el Día Mundial de la Hepatitis al 28 de julio para coincidir con el natalicio del Dr. Baruch Samuel Blumberg. La OMS aceptó la propuesta y desde entonces es una efeméride que se lleva a cabo a nivel global.
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Principales objetivos del Día Mundial de la Hepatitis
- Falta de diagnóstico: Se calcula que más del 80% de las personas con hepatitis B o C no saben que están infectadas porque la enfermedad suele ser asintomática hasta fases muy avanzadas de cirrosis o cáncer hepático.
- Meta de eliminación 2030: Impulsar las metas internacionales para reducir en un 90% las nuevas infecciones y en un 65% las muertes asociadas para el año 2030, mediante el cribado oportuno, la vacunación universal al nacer y el acceso a antivirales de acción directa.
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Promover el diagnóstico oportuno
Alcanzar la meta global de eliminar las hepatitis víricas como amenaza de salud pública exige transformar una respuesta históricamente reactiva en una estrategia de diagnóstico oportuno y equidad en el tratamiento.
La mayor tragedia de la hepatitis radica en su naturaleza silenciosa: millones de personas conviven con el virus sin saberlo hasta que la lesión hepática es irreversible, a pesar de que hoy contamos con vacunas altamente efectivas para el virus B y tratamientos orales capaces de curar el virus C en pocas semanas.
Conmemorar el Día Mundial de la Hepatitis debe ser un llamado urgente a los sistemas de salud para derribar las barreras de acceso, democratizar las pruebas de cribado e integrar la detección en la atención primaria. Garantizar que cada persona conozca su diagnóstico y reciba atención a tiempo no es solo un objetivo clínico, sino un imperativo ético para evitar muertes prevenibles por cirrosis y cáncer de hígado.
