El panorama de la diabetes gestacional en México ha visto una transformación durante los últimos años. Tan sólo en la actualidad representa uno de los desafíos más críticos y complejos para la salud pública y la medicina perinatal. Su relevancia no sólo radica en el riesgo inmediato que representa para el binomio madre-hijo, sino en su impacto a largo plazo como un acelerador de la epidemia de enfermedades metabólicas crónicas.
Esta condición ha dejado de ser una complicación eventual para convertirse en una constante en las salas de labor y en las consultas de ginecobstetricia de todo el país. Mientras que en la actualidad los principales enemigos a vencer son tanto la prevención como el diagnóstico oportuno.
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Pero antes, ¿qué es la diabetes gestacional?
Es un tipo de diabetes que se caracteriza por la intolerancia a los carbohidratos que se reconoce o se diagnostica por primera vez durante el embarazo.
A diferencia de los demás tipos de diabetes, esta condición se desarrolla específicamente debido a los cambios metabólicos y hormonales propios de la gestación.
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¿Cuántas mujeres tienen diabetes gestacional en México?
De acuerdo con los expertos, la diabetes gestacional es el desorden metabólico más frecuente durante el embarazo. Las cifras indican que, actualmente, afecta al 12% de las mexicanas embarazadas, de las cuales el 95% no sabe que lo padece.
El riesgo de desarrollarla aumenta con la edad, si una mujer tiene sobrepeso u obesidad, así como si cuenta con antecedentes familiares directos de diabetes (en madres, padres o abuelos) o de haber tenido un hijo con un peso superior a los cuatro kilogramos.
Ante este panorama, el Colegio Mexicano de Especialistas en Ginecología y Obstetricia (COMEGO) y la Federación Mexicana de Diabetes (FMD) se unieron para visibilizar la importancia del cuidado metabólico en las mujeres.
Al respecto, Ruth Vélez, presidenta de la FMD, destacó que “detectar a tiempo los factores de riesgo es el paso más importante para frenar el desarrollo de diabetes gestacional y otros padecimientos metabólicos”. Asimismo, que la vigilancia médica oportuna antes, durante y después del embarazo es la vía para mitigar complicaciones clínicas y garantizar una maternidad saludable.
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Principales consecuencias para las mujeres y los bebés
Padecer diabetes gestacional incrementa significativamente el riesgo de complicaciones en el embarazo, siendo la inducción del parto la principal de ellas en el 88% de los casos. Asimismo, es un trastorno que puede afectar a largo plazo porque eleva las posibilidades de que la mujer desarrolle enfermedades cardiovasculares.
La salud del bebé también puede verse comprometida de forma importante: la mayoría de los recién nacidos de madres con esta condición pueden tener repercusiones a lo largo de su vida porque son más propensos a presentar trastornos del espectro autista o déficit de atención durante la adolescencia.
