¡Doctor, doctor!, hago todo lo que me dice y no bajo de peso

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Cuántas veces al día atendemos pacientes con problemas de peso y para los cuales la recomendación suele ser la misma: “Ponte a hacer  ejercicio y come más saludable“. Consejo que además de ambiguo, no dice exactamente qué deben hacer. Es decir, no ofrecemos un lineamiento a seguir.

Claro, existen recomendaciones básicas que sugieren caminar por lo menos 10 mil pasos diarios (un equivalente de 1 hora con 40 minutos o casi 8 kilómetros), meta nada sencilla para muchos. En cuanto al requerimiento energético, el número  de calorías varía dependiendo de tu sexo, edad y cuanta actividad hagas cada día. En resumen: confuso.

Como si todo lo anterior no fuera suficiente, un artículo publicado recientemente en The Lancet Diabetes and Endocrinology propone que en realidad la obesidad no es sino una enfermedad crónica causado por varios factores biólogicos y que no se resolverá únicamente a través de dieta y ejercicio.

De acuerdo con los autores de dicho ensayo, si bien los pacientes analizados inicialmente presentaron una pérdida de peso, más del 80 por ciento de los mismos volvía a aumentar de talla eventualmente. Lo anterior como resultado de un “mecanismo de defensa” que se activa en nuestro cuerpo una vez que reducimos el número de calorías en nuestra dieta y que impide de cierta manera la pérdida de peso. Algo así como la reactivación de nuestros genes de “hombres de las cavernas”, cuando el cuerpo se encargaba de convertir las calorías en grasas ante la incertidumbre de saber cuándo volverías a comer de nueva cuenta.

Cabe pensar que en la vida que llevamos en este siglo XXI, donde la comida rápida es dueña de nuestras vidas, nuestros propios cuerpos y genes están tratando de adaptarse a un tipo de alimentación que nunca estaba intencionada para los seres humanos. Comida artificial, altamente procesada. Indudablemente otro ejemplo de epigenética que debe de explorarse.

Según del Dr. Christopher Ochner, profesor de pediatría y psiquiatría de la Escuela Icahn de Medicina del Monte Sinaí de Nueva York en los Estados Unidos, la obesidad puede entrar en “remisión” pero es difícil que un paciente se “cure” de esta enfermedad, opinión que basa en un simple hecho: el cuerpo de una persona que jamás ha padecido de obesidad es muy diferente (tanto emocional, como biológica y metabólicamente) al de una persona obesa.

Sin lugar a dudas información para tener en cuenta la próxima ocasión en que uno de nuestros pacientes no logre alcanzar las metas deseadas.