Dentro de tu vida profesional es probable que hayas detectado que algunos de tus pacientes incurren en el fenómeno conocido como Dr. Google. De manera simple, consiste en utilizar el buscador de internet cuando se sienten enfermos para consultar la posible causa de su malestar. Sustituyen a los médicos reales por este herramienta y siguen todas las indicaciones que leen en el mundo virtual. En algunos casos inclusive recurren a la automedicación.

Se trata de una práctica que cada vez es más recurrente a pesar de que, en la mayoría de las ocasiones, es contraproducente. A pesar de que los pacientes pueden pensar que no existen consecuencias adversas, en realidad sí las hay y su salud es la más afectada.

La verdadera efectividad de Dr. Google

Para identificar la verdadera efectividad de Dr. Google, la Universidad Edith Cowan, de Australia, llevó a cabo una investigación. El trabajo comparó a 36 verificadores de síntomas que se encuentran disponibles en internet y analizó si realmente ofrecían resultados fidedignos.

Lo que se obtuvo es que sólo en el 36 por ciento de las ocasiones dieron un diagnóstico acertado. Con esto se observa que prácticamente fallan en dos de cada tres consultas que reciben. La cifra es alarmante y muestra que a pesar de los avances tecnológicos, la mejor forma para identificar un problema de salud es consultar a un médico real.

Por su parte, los investigadores añadieron que buscar información sobre temas de salud en internet no es malo. El problema surge cuando no se verifican las fuentes o nunca se cuestiona lo que se lee. Lo ideal es sólo tomar como una opinión todo lo que se encuentre en el mundo digital y después acudir con un médico para realmente identificar el origen del problema.

Proliferación de los cibercondríacos

Por otra parte, Dr. Google también impacta de manera negativa de otras manera. Una de ellas es generar una sensación de falsa seguridad en las personas. Si se sienten enfermas y al consultar en internet obtienen como diagnóstico que se trata de un problema menor, pueden descuidar su estado y dejar que la molestia avance.

De igual forma se puede presentar una situación en el otro extremo y propiciar la cibercondria. Ocurre cuando las personas leen tanto acerca de una enfermedad que se sugestionan y creen que la padecen cuando no es así. Sin importar lo que ocurra, ambos casos son igual de dañinos porque perjudican el trabajo de los médicos.

Lo cierto es que internet puede convertirse tanto en un aliado como en un enemigo de los médicos, aunque lo pertinente es mencionar que se trata de una herramienta de apoyo y no de un sustituto. Lo recomendable es no limitar el camino al mundo digital pero sí adentrarse con reservas y siempre investigar lo más que sea posible.