Durante la temporada invernal aumentan los casos de automedicación: IMSS

La toma indiscriminada de antibióticos o fármacos puede provoca más daños que beneficios a la salud porque siempre se requiere la valoración de un médico.

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Con el inicio de la temporada invernal llega una disminución en la temperatura en la mayoría del territorio nacional. Una de las consecuencias es un aumento en los casos de diversas enfermedades. A su vez, también es la época del año en la que se presentan más casos de automedicación.

Mala atención de problemas de salud

Ante esta situación, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) hizo un recordatorio la población para no automedicarse ante cuadros agudos febriles o malestares que dan dolor de cabeza. Añadió que la toma indiscriminada de antibióticos o fármacos para combatir los síntomas (analgésicos, anti-inflamatorios o antipiréticos) puede enmascarar la inflamación de las meninges.

Moisés Fernández Bravo, neurólogo y neurofisiólogo clínico adscrito al Servicio de Neurología del Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional Siglo XXI, señaló que la inflamación de las meninges provoca diversas complicaciones a la salud y de no ser atendidas con oportunidad, ponen en riesgo la vida.

Esto, explicó, debido a que los microorganismos que infectan a las vías respiratorias pueden desplazarse a la sangre e invadir, entre otros sitios del organismo, a las meninges, o bien las infecciones virales agudas de este tipo pueden debilitar transitoriamente las defensas del cuerpo y permitir una invasión de microorganismo a estos tejidos.

El Dr. Fernández Bravo aconsejó que ante fiebre persistente, dolor de cabeza continuo intenso, confusión, vómito y/o rigidez en el cuello, se acuda de manera inmediata con el médico familiar. Siempre se debe realizar un diagnóstico oportuno de la inflamación de las meninges, pues a mayor tiempo sin tratamiento se puede acumular pus y el daño en cerebro o columna llega a ser permanente.

Explicó que las complicaciones son variadas y van desde convulsiones y crisis epilépticas hasta diversos daños neurológicos permanentes como pérdida de la audición, problemas de memoria y aprendizaje, hidrocefalia, problemas para caminar, parálisis e incluso el fallecimiento.