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En el servicio de suministro de agua potable, persisten desigualdades de diferente índole: socioculturales, económicas, geográficas, que afectan a los más vulnerables y desprotegidos, ya sea porque están en zonas rurales o porque viven en zonas urbanas de difícil acceso o ilegales, donde difícilmente se puede acceder a abastecimientos de agua potable. A diario son muchas las personas que necesitan tratamientos para combatir enfermedades contraídas por la exposición al agua contaminada.
 
Los servicios de saneamientos gestionados de forma inapropiada exponen a las personas a enfermedades que fácilmente se podrían prevenir. La diarrea es la enfermedad más común y que tiene relación directa con el consumo de agua o alimentos contaminados. Al igual que la esquistosomiasis,​[1] que es provocada por lombrices parasitarias que se contraen por la exposición a agua infestada.
 
Efectos económicos y sociales
 
Con el mejoramiento de las fuentes de abastecimiento, se generan una serie de reducciones en el gasto sanitario, ya que se reduce el riesgo de contraer enfermedades y por ende de incurrir en gastos médicos; se reduce el riesgo que corren las personas al hacer largos y peligrosos recorridos para recogerla. Además, como las personas gastan menos tiempo en abastecerse, pueden ser más productivas económicamente.
 
Colombia aún tiene un largo camino por recorrer para poder garantizar al 100% de la población el acceso al agua potable y a un medio ambiente sano. La gran diferencia que hay en la cobertura de acueducto y alcantarillado urbano y el rural, que lleva a la población de menos recursos a tomar agua de mala calidad, afecta principalmente a los niños y a la parte más vulnerable de la población.
 
Desafíos
 
El crecimiento de la población, los cambios demográficos y la urbanización, unidos al cambio climático y la escasez de agua, suponen un gran desafío en la generación de sistemas de abastecimiento de agua, cada día, más de la mitad de la población vive en zonas con escasez de agua. Y lo malo es que, ni el estado ni la población se hacen conscientes de la necesidad de mejorar la gestión de todos los recursos hídricos para mejorar y garantizar el abastecimiento y la calidad del agua potable.
 
La Organización Mundial de la Salud (OMS), se ha encargado de elaborar normas internacionales, en forma de directrices, que sirven de base en la elaboración de normas y reglamentos en todo el mundo. Estas directrices están encaminadas a promover la protección de la salud pública a nivel local, mediante la adopción de modelos de gestión, enfocadas a la prevención de riesgos en el manejo del agua, al mismo tiempo que vigila que se cumplan las normas.​[2]
 
 
Sin embargo, todos esos modelos de gestión, se quedan en el papel y en proyectos que jamás se ejecutan, ya sea por negligencia, por corrupción y en otros casos por falta de recursos.
 
La falta de agua potable, genera graves problemas de salud, afecta la economía y el desarrollo normal de actividades que permitan el crecimiento y buen desempeño de actividades como la agricultura. Son muchos los sectores de nuestro país los que se ven afectados por la escasez de agua y la falta de servicios de saneamiento, pese a esta realidad, ignoramos la importancia de cuidar este recurso.

 

 

●  Material dirigido solo a profesionales de la salud.

●  Información realizada para profesionales de la salud en territorio colombiano.

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