La naturaleza social del ser humano lo obliga a discutir. Es mediante este ejercicio que pueden intercambiarse puntos de vista y aprender cosas nuevas. Además, permite que dos visiones diferentes puedan encontrar puntos en común. Así, muchas veces se pueden generar soluciones y caminos mucho mejores al de las respuestas individuales. Se trata de una práctica sana.

Al menos, en teoría. En el sector salud, es común que 2 o más médicos quieran discutir. A veces, por un diagnóstico o tratamiento. En otras ocasiones, por decidir la mejor forma de trabajar o determinar la mejor persona para dirigir un equipo. Desafortunadamente, muchas conversaciones terminan en pleito. A cambio, el ambiente de trabajo puede deteriorarse en lugar de mejorar. ¿Quieres que los debates con tus colegas sean productivos? Sigue estos sencillos pasos:

1Recuerda que todos están en el mismo equipo

Existen tres formas de discutir: para persuadir a la gente que estás en lo correcto, para lucir mejor que el oponente y para encontrar soluciones. Ésta última es la única productiva en el sector salud. Para lograr una buena interacción, cada parte debe presentarse como un compañero, no un adversario. Además, el ‘triunfo’ solo se alcanza en equipo y con una respuesta viable para todos.

2Al discutir, enfóquense en hechos y pensamiento lógico

Es fácil que las personas se desvíen del tema. Incluso, pueden recurrir (de forma consciente o inconsciente) a falacias, información falsa o hasta engaños. Cada participante del debate debe hacer su mayor esfuerzo para evitar estos incidentes. No se trata de quién es el más ruidoso, con mayor autoridad o más carismático. También, se deben distinguir datos de interpretaciones.

3Nadie debe tomárselo personal

Cuando una persona siente que sus ideas o forma de ser están bajo ataque, salta a la defensiva. Esta percepción es fácil de obtener al discutir. Se debe incentivar a la gente a avanzar la conversación, no a tener razón. Por eso, no se debe insultar o cuestionar a una persona, sino sus ideas. También hay que dejar muy en claro que no está mal cambiar de opinión.

4Trata de ser intelectualmente humilde

Los participantes deben discutir estando abiertos a considerar el punto de vista de cada uno. También, deben estar dispuestos a cambiar de opinión cuando sea necesario. Cada colega debe tener el coraje de reconocer cuando se da cuenta que no tenía razón. Asimismo, debe ver el valor incluso en las ‘peores’ ideas.