Llegaron las vacunas a México y, de inmediato, el sistema de salud mostró su carácter autoritario. Como ya lo había mencionado en una columna previa, uno de los grandes problemas de nuestro sistema de salud es la falta de valores democráticos. Recordemos que la democracia moderna no es sólo votar cada cuatro o seis años; también es rendir cuentas, transparencia y respeto a los derechos humanos (entre otras cosas).

Nos dicen que las vacunas son para los trabajadores en primera línea, pero hemos visto que primero van los directivos, los administrativos, los de base y ya después residentes y los médicos sin contrato y los llamados 08. Parece que la vacunación está organizada por “castas”, en donde los que tienen el poder disponen de todo a su antojo. Es una vergüenza ver a directivos vacunándose antes que todos o metiéndose en la fila de vacunación; los importantes son ellos, el personal es siempre desechable y quien levanta la voz se queda sin trabajo. A un directivo le debería de dar vergüenza que lo vacunen antes que a sus residentes, personal de enfermería y médicos. Un líder diría: perdón, pero yo me hundo con el barco, hasta que no se vacune el último de primera línea me toca a mí. Por desgracia, en nuestro país tenemos mucho oportunismo y poco liderazgo.

En el hospital La Raza, uno de los primeros veinte vacunados fue el director, en el Estado de México, otro director vacunó a sus familiares, en otro lugar parece que los directivos no hacen fila. Mientras tanto, tenemos casos como los residentes del Hospital General que hace algunos días reclamaban que no los vacunaron y ahora, tenemos el caso de la doctora Ana Paola de Cosio.

La doctora, en un video, renuncia a su trabajo. Nos comenta que es endocrinóloga pediatra y que desde abril de 2020 trabaja en el hospital de pediatría del Centro Médico Nacional Siglo XXI como 08 (guardias y suplencias). A pesar de estar en área COVID, muchos de sus compañeros no han recibió el famoso bono COVID, además, de que no están en las listas para vacunación. También menciona que han vacunado a personal administrativo y de otros servicios que no están en primera línea, mientras que ellos tienen que estar aún en área COVID sin vacuna. ¿Qué la vacuna no era para los profesionales de la salud en primera línea? En otro momento la doctora menciona que cuando fue a hablar con sus superiores, la amenazaron. ¿A alguien le suena familiar ese trato? ¿Cuándo permitimos que eso fuera lo normal?

A partir de la publicación del video, la directora de del hospital de pediatría del CMN siglo XXI salió a decir que la doctora no estaba en área COVID desde octubre. Es muy importante saber escuchar, la doctora de Cosio menciona que ese día la querían regresar a área respiratoria sin vacunarla, siendo que ya existe personal vacunado. Ella no afirma que esté actualmente en COVID, lo que dice es que la quieren regresar, no está en listas y cuando va a preguntar, sus jefes la amenazan. Actualmente existe una campaña de desprestigio en su contra, pero tenemos que leer con cuidado los argumentos.

La doctora de Cosio, como casi todos los médicos de nuestro país, son víctimas del autoritarismo que impera en el sistema de salud. No existen listas públicas de fácil acceso a la población general del personal vacunado en donde se justifica porque se tomó la decisión de vacunarlos a ellos y no a otros. Siempre la falta de transparencia y de información son datos claros de autoritarismo; quien oculta la información siempre tiene sus motivos. Recordemos que en la administración pública existe algo llamado el principio de máxima publicidad, que establece que toda la información en posesión de los sujetos obligados será pública, completa, oportuna y accesible. Por lo que la falta de información no sólo es antidemócratica e inmoral, también es ilegal. Pero esas siempre han sido nuestras autoridades de salud. No es un tema de partidos políticos, es un problema estructural dentro del sistema.

La doctora de Cosio sorprende por su valentía y arrojo al darle voz a miles de médicos que se han quedado callados por miedo a perder su trabajo. Recuerden compañeros, si no levantamos la voz ahora que el país nos está volteando a ver, después va a ser demasiado tarde. Nuestro problema principal no es el coronavirus, es el autoritarismo y la violencia en contra del personal de la salud. A nosotros no nos toca elegir las pandemias y epidemias que enfrentamos, pero si en que tipo de sistema queremos ejercer la medicina.

La vacunación se debe de hacer con orden, transparencia y escuchando a las personas interesadas y a los expertos. Recordemos que la organización en torno a la vacuna refleja los valores del sistema y, hasta ahora, queda claro que vivimos un sistema de salud autoritario.

Yo sí le creo a la doctora de Cosio.

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Mauricio Sarmiento tiene un despacho jurídico en el que se ofrece asesoría a médicos o personal de salud en temas de derecho médico y responsabilidad civil. Escritor de En la Residencia Médica.