El actual escándalo que atraviesa la UNAM ha provocado un intenso debate acerca de los exámenes de admisión. En especial por el avance que ha mostrado la tecnología y la falta de regulación de herramientas como la inteligencia artificial (IA). Lo que ocurre en la actualidad parece que acaba con la idea de permitir la realización del ENARM en línea porque todavía no existen las suficientes medidas de protección digital.
Tan sólo para recapitular, la pasada edición del examen de admisión universitario a la UNAM fue inédito porque por primera ocasión se pudo hacer a través de internet en lugar del formato presencial tradicional. Como resultado hubo puntajes demasiado elevados y ahora se acusa que algunos de los aspirantes hicieron “trampa” para lograr un desempeño sobresaliente.
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¿Alguna vez el ENARM será en línea?
Si existe una evaluación donde la certeza, la equidad y la invulnerabilidad técnica no admiten margen de error, es el ENARM. La prueba no sólo define la trayectoria profesional de decenas de miles de médicas y médicos, sino que impacta directamente en la calidad del sistema de salud en México.
A lo largo de la historia el examen ha tenido cambios porque al inicio era en hojas de papel y ahora se realiza con el apoyo de una tablet pero siempre de manera presencial. Incluso hay muy pocas sedes a nivel nacional, lo que obliga a la mayoría de los aspirantes a realizar viajes desde su ciudad de origen.
Si en algún momento se llegó a pensar que sería una buena idea hacer el ENARM en línea ahora es completamente distinto. Las lecciones que la Comisión Interinstitucional para la Formación de Recursos Humanos para la Salud (CIFRHS) debe extraer del episodio de la UNAM son claras y urgentes.
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La vigilancia por IA no sustituye la supervisión humana ni garantiza la equidad
La experiencia de la UNAM demostró que los sistemas automatizados de proctoring (supervisión remota mediante algoritmos e IA) enfrentan un grave dilema de calibración.
- Falsos positivos: La cancelación o anulación de exámenes de aspirantes honestos debido a variables del entorno ajenas a su control, como microcortes de internet, apagones o ruidos ambientales.
- Falsos negativos: La incapacidad de la tecnología para detectar el uso sofisticado de inteligencia artificial, dispositivos externos o esquemas organizados de asesoría en tiempo real.
- Para el ENARM, la lección es categórica: en exámenes de alto impacto la evaluación a distancia basada exclusivamente en algoritmos punitivos genera indefensión jurídica y erosiona la confianza institucional.
La brecha digital se traduce en desigualdad meritocrática
El modelo a distancia asume erróneamente que todos los aspirantes cuentan con las mismas condiciones de conectividad, privacidad y equipamiento computacional. En el contexto del ENARM, donde médicos generales de zonas rurales, de pasantía en servicio social o de regiones con infraestructura deficiente compiten en igualdad de circunstancias por una plaza, trasladar la prueba al entorno virtual doméstico transferiría la responsabilidad logística y técnica de las instituciones hacia el usuario. La equidad en la evaluación exige entornos presenciales controlados y homologados.
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Las redes de fraude evolucionan al mismo ritmo que la tecnología
El informe de la UNAM sobre la detección de servicios fraudulentos que ofrecían resolver el examen y la aparición de puntajes inusualmente altos pone en evidencia que el mercado negro de la evaluación académica se adapta con rapidez.
En el ENARM, donde históricamente han existido presiones por la filtración de reactivos o la compra de plazas, la migración digital sin blindaje criptográfico de extremo a extremo, bancos de preguntas dinámicos e infraestructuras físicamente aisladas representaría un riesgo sistémico para la integridad de las residencias médicas.
La legitimidad del resultado es la base de la fe pública
La decisión de la UNAM de pausar inscripciones y convocar a una comisión técnica para auditar el proceso refleja el costo reputacional y operativo de una aplicación cuestionada. El ENARM no puede darse el lujo de una auditoría post hoc: un cuestionamiento a gran escala sobre la validez de los folios seleccionados paralizaría la entrada de nuevos residentes a los hospitales del país, con consecuencias directas para la atención de pacientes.
La digitalización de los procesos de evaluación debe ser un medio para la eficiencia y la seguridad, no un fin en sí mismo dictado por la prisa tecnológica. La lección fundamental que la UNAM deja al ENARM y al sector salud es que la integridad de un examen en línea no descansa en delegar el arbitraje a una plataforma digital, sino en garantizar un proceso transparente, auditable y presencialmente custodiado.
