El IMSS ofrece técnicas de reconstrucción para pacientes con tumor de células gigantes

Los tumores de células gigantes suelen ser benignos en el 99 por ciento de los casos aunque requieren de una atención multidisciplinaria.

Especialistas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) brindan nuevas técnicas de reconstrucción, con prótesis modernas extremadamente funcionales, para pacientes con tumores benignos o malignos.

El Dr. Rafael Medrano Guzmán, Jefe del Servicio de Sarcomas y Tubo Digestivo Alto del Hospital de Oncología en el Centro Médico Nacional Siglo XXI, explicó que cualquier tumor es curable siempre que se diagnostique oportunamente, como el denominado de células gigantes, benigno en 99 por ciento de los casos.

Este tipo de neoplasia es frecuente en este hospital, que cada año atiende entre 40 y 50 casos, localizados a nivel de la rodilla y del brazo, así como a la altura de la cadera, pelvis e iliacos.

Destacó que esta Unidad Médica de Alta Especialidad cuenta con una Clínica de tumores óseos, donde se brinda al paciente atención multidisciplinaria desde el diagnóstico, con imagenólogos, patólogos, cirujanos, equipos de oncología, radioterapia, ortopedistas y rehabilitación.

Atención integral

El Dr. Medrano Guzmán indicó que los tumores pequeños y medianos pueden mantenerse en vigilancia. Otros son tratados a través de un raspado del hueso. Posteriormente se pueden aplicar diversos tipos de material para cubrir el defecto o cavidad ósea derivado de la cirugía.

Añadió que se puede hacer implante de hueso del mismo paciente o de hueso externo para hacer la reconstrucción. En otros casos se realizan cirugías que implican resección de un segmento de hueso de hombro o rodilla y colocación de prótesis.

En este proceso participan ortopedistas y cirujanos plásticos del Hospital de Traumatología y Ortopedia de Magdalena de las Salinas, en conjunto con el equipo multidisciplinario del Departamento de Sarcomas y Tubo Digestivo Alto.

Medrano Guzmán comentó que se desconoce el origen de estos tumores, que pueden presentarse por factores de riesgo genético, posibles traumatismos o malformación congénita de hueso. Los síntomas son inflamación y dolor intermitente, desde moderado a muy severo, que se vuelve crónico; o una fractura por sobrecarga.