¡Ellos fueron los primeros médicos insurgentes! ¿Los conocías?

De hecho, la medicina en la independencia brindó los grados de licenciado y doctor en medicina a un solo candidato: Don Manuel de Jesús Feblés y Valdés.

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La medicina en la época independencia y la asistencia médica reinaba un sano optimismo. Pues, a pesar de las grandes limitantes económicas que habían caracterizado las décadas anteriores, los obstáculos se iban venciendo uno a uno.

La medicina en la época de la independencia

En estos tiempos se iba materializando el sueño de dotar al país de un sistema médico provisto de una red de buenos hospitales, de institutos de investigación y de escuelas de medicina con enseñanza actualizada y, a la vez, enfocada en las necesidades concretas del país y sus pobladores.

Según el historiador Lucas Alamán, en esta época la profesión médica era poco apreciada, quizá por el mucho trabajo y las escasas ganancias.

De hecho, los grados de licenciado y doctor en medicina se otorgaron el 11 de octubre de aquel año a un solo candidato: Don Manuel de Jesús Feblés y Valdés. Tales grados habían sido conferidos a don Manuel Flores y Heras en 1809 y no se concedieron a nadie en los años 1810 y 1811.

Medicina en la época de la independencia; ¡Ellos fueron los primeros médicos insurgentes! ¿Los conocías?

En los comienzos del movimiento insurgente, el doctor José Camaño, quien ejerció la medicina primero en San Luis Potosí y después en Guanajuato. Se incorporó a las fuerzas del padre Hidalgo durante su estancia en esta última ciudad, del 28 de septiembre al 24 de noviembre de 1810.

En el mismo período se menciona a José Mariano Figueroa, de 21 años, natural de San Andrés Tuxtla y practicante de cirugía en la ciudad de México

Cirujanos y luchadores…

Varios miembros de las congregaciones hospitalarias actuaron como cirujanos y también lucharon con denuedo entre los patriotas. Así el lego juanino fray Luis de Herrera, quien se unió al ejército rebelde cuando éste pasó por Celaya y fue
nombrado primer cirujano.

Sabemos además que a mediados del siglo XIX, unos treinta años después de haberse consumado la independencia. La capital mexicana tenía aproximadamente 200 mil habitantes.

Había entonces 110 médicos cirujanos, 5 médicos internistas, 17 cirujanos, 6 dentistas y 34 farmacéuticos, así como 410 abogados, 14 arquitectos, 7 ingenieros civiles titulados y 8 agrimensores con patente.

La formación de la medicina frente al Estado

En vísperas de la última etapa de la lucha independentista (1820), el cirujano Juan de Dios Linares actuaba como enlace entre José Cristóbal Villaseñor, residente en San Miguel el Grande, y el licenciado Azcárate y otros vecinos de la capital, todos partidarios de la emancipación.

Aquel mismo año estuvo preso en la cárcel de Corte el ilustre doctor Casimiro Liceaga, unido al movimiento emancipador en el que militaban varios familiares suyos.

Pero logró fugarse a los seis meses para volver más tarde a la metrópoli en las filas del ejército trigarante. Liceaga había obtenido el grado de bachiller en medicina en 1812, el de licenciado en 1818 y el de doctor en 1819, año en que desempeño la cátedra de Prima de Medicina.

Regresó al claustro universitario en 1824 ocupando la cátedra de Vísperas de Medicina, para devenir en 1833 el primer director del “Establecimiento de Ciencias Médicas”, cargo en que debía permanecer 13 años. Fue cofundador de la primera Academia de Medicina de México.

Médicos y cirujanos insurgentes Alfredo de Micheli-Serra.

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