Hay síntomas que solemos minimizar: ese dolor abdominal que vuelve una y otra vez, esa diarrea constante o el cansancio permanente. Con frecuencia lo atribuimos al estrés o a una “comida pesada” y los dejamos pasar pensando que serán temporales… pero no siempre lo son.
Así puede presentarse la Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII), un conjunto de padecimientos crónicos que incluye la enfermedad de Crohn y la Colitis Ulcerosa (CU). (1) En muchas personas, sus manifestaciones iniciales son intermitentes y poco específicas, lo que dificulta reconocerlas desde el principio. (1)
Esta falta de claridad tiene una consecuencia directa: el retraso diagnóstico. Entre las primeras molestias y la confirmación del diagnóstico, puede pasar un tiempo considerable, y ese intervalo puede traducirse en progresión de la enfermedad y mayores complicaciones. (1)
¿Por qué se retrasa el diagnóstico?
Diagnosticar la EII no depende de un solo dato: requiere un abordaje integral que combine historia clínica y exploración física, estudios de laboratorio, endoscopía, además de otras herramientas de imagen según cada caso. (2)
Además, en etapas iniciales los síntomas pueden parecerse a los de otros trastornos gastrointestinales frecuentes, lo que contribuye a confusión clínica y a un inicio tardío del tratamiento. (1)
El costo de aplazar el diagnóstico
En la mayoría de los casos, la EII es una enfermedad crónica que alterna periodos de remisión —cuando los síntomas disminuyen— con etapas de actividad en las que reaparecen o se intensifican. (3) Cuando no se identifica a tiempo, el impacto va más allá de lo digestivo: condiciona la vida diaria, limita rutinas y aumenta la incertidumbre. (4)
Desde el punto de vista médico, la detección temprana importa porque permite actuar antes de que la inflamación sostenida se traduzca en complicaciones. En la enfermedad de Crohn pueden presentarse problemas que van desde anemia y desnutrición hasta complicaciones que a veces requieren hospitalización o cirugía. (5) En la colitis ulcerosa, la inflamación crónica se asocia con un mayor riesgo de cáncer colorrectal, entre otras consideraciones clínicas relevantes. (6)
Hoy sabemos que la EII incrementó su carga a nivel mundial en las últimas décadas, lo que refuerza la urgencia de fortalecer capacidades de diagnóstico, seguimiento y atención. (7) Tan solo en México, se estima que cerca de 60 mil personas podrían vivir con EII, muchas de ellas sin saberlo. (8)
El desafío es grande
La cultura de la prevención siempre será la mejor aliada en temas de salud. Dar visibilidad a señales de alerta, conocer los síntomas, promover la consulta médica cuando los síntomas persisten y dejar de normalizar aquello que el cuerpo insiste en advertir, abren la puerta para que los pacientes tengan diagnósticos adecuados y oportunos.
También es clave fortalecer la sospecha clínica desde el primer nivel de atención y facilitar rutas de referencia cuando hay datos de alarma o síntomas persistentes, para que el diagnóstico y el tratamiento no se postergue.
Porque cuando hablamos de EII, el tiempo no es un detalle: puede ser la diferencia entre convivir durante años con síntomas sin explicación o recibir un diagnóstico que permita tomar decisiones, iniciar tratamiento y recuperar control sobre la vida cotidiana.
En esa diferencia, muchas veces se juega la calidad de vida de las personas.
Referencias
1 Hao Lv, Hao-Yu Li, Hao-Nan Zhang, y Yang Liu, “Delayed Diagnosis in Inflammatory Bowel Disease: Time to Consider Solutions,” World Journal of Gastroenterology 30, no. 35 (21 de septiembre de 2024): 3954–3958, https://doi.org/10.3748/wjg.v30.i35.3954
2 Seung Min Hong y Dong Hoon Baek, “Diagnostic Procedures for Inflammatory Bowel Disease: Laboratory, Endoscopy, Pathology, Imaging, and Beyond,” Diagnostics 14, no. 13 (2024): 1384, https://doi.org/10.3390/diagnostics14131384
3 Devon Referral Support Services (NHS Devon ICS), “Inflammatory Bowel Disease (IBD),” MyHealth Devon, consultado el 13 de mayo de 2026, https://myhealth-devon.nhs.uk/my-condition/condition/inflammatory-bowel-disease-ibd-1/
4 Flavio Steinwurz et al., “Latin America Consensus Statement Inflammatory Bowel Disease: Importance of Timely Access to Diagnosis and Treatment,” Therapeutic Advances in Gastroenterology 16 (2023): 17562848231207312, https://doi.org/10.1177/17562848231207312
5 National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIDDK), “Definition & Facts for Crohn’s Disease,” consultado el 13 de mayo de 2026, https://www.niddk.nih.gov/health-information/digestive-diseases/crohns-disease/definition-facts
6 David T. Rubin, Ashwin N. Ananthakrishnan, Corey A. Siegel, Bryan G. Sauer, y Millie D. Long, “ACG Clinical Guideline: Ulcerative Colitis in Adults,” The American Journal of Gastroenterology 114, no. 3 (marzo de 2019): 384–413, https://doi.org/10.14309/ajg.0000000000000152
7 BD 2017 Inflammatory Bowel Disease Collaborators, “The Global, Regional, and National Burden of Inflammatory Bowel Disease in 195 Countries and Territories, 1990–2017: A Systematic Analysis for the Global Burden of Disease Study 2017,” The Lancet Gastroenterology & Hepatology 5, no. 1 (2020): 17–30, https://doi.org/10.1016/S2468-1253(19)30333-4
8 Secretaría de Salud (Gobierno de México), “Hospitales Juárez y General de México cuentan con nuevas clínicas de Enfermedad Inflamatoria Intestinal,” comunicado de prensa, 2023, consultado el 17 de abril de 2026, https://www.gob.mx/salud/prensa/134-hospitales-juarez-y-general-de-mexico-cuentan-con-nuevas-clinicas-de-enfermedad-inflamatoria-intestinal
La Dra. Fernanda Bueno es licenciada en Medicina por la Universidad La Salle México. Cuenta con un diplomado en Children Assessment Children Assessment y en Counseling de la Universidad de las Américas, así como uno en Marketing impartido por el Tec de Monterrey y uno en Future Leadership de la University of Miami Herbert Business School. Tiene más de 25 años de experiencia en el sector farmacéutico y actualmente es la directora del área médica de Takeda México.
