Dentro del panorama actual, la Enfermedad Vascular Cerebral se ha consolidado como uno de los mayores desafíos para el sistema de salud pública en México. No sólo se trata de una de las principales causas de mortalidad y discapacidad motriz en adultos, sino que es un termómetro que mide el impacto de los factores de riesgo metabólico en la población.
También conocida como ictus, embolia o derrame cerebral, es una de las emergencias médicas más críticas y devastadoras cuando no se atiende a tiempo. Esta alteración neurológica se caracteriza por la aparición súbita de síntomas que duran 24 horas o más y se divide principalmente en dos tipos: el infarto cerebral (isquémico, cuando una arteria se obstruye por la acumulación de grasa o coágulos) y la hemorragia cerebral (cuando un vaso sanguíneo se rompe).
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Cifras de la Enfermedad Vascular Cerebral en México
De acuerdo con datos de la Secretaría de Salud (SSA), el panorama de la Enfermedad Vascular Cerebral en México es alarmante. Hay 170 mil nuevos casos al año y se estima que en el país se registran 118 casos por cada 100 mil habitantes.
Conforme a datos oficiales, el 20% de los pacientes puede fallecer dentro de los primeros 30 días posteriores al evento. Entre la población mayor de 45 años ya representa la cuarta causa de mortalidad a nivel nacional. Y además 7 de cada 10 personas que sobreviven a un ictus presentan algún tipo de discapacidad motora, del lenguaje o visual.
Pese al panorama actual, la SSA señala que el 90 por ciento de los casos son prevenibles. El principal factor de riesgo es la hipertensión arterial porque entre el 30.9 y el 49.9 por ciento de las personas que la padecen desarrollarán un ictus. Otros factores de riesgo importantes y controlables son la diabetes, el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol y el colesterol elevado.
La importancia de la rehabilitación temprana
Para quienes sobreviven a un ictus, el verdadero reto comienza al día siguiente. Las secuelas de una Enfermedad Vascular Cerebral pueden acompañar al paciente durante años si no reciben un manejo adecuado y oportuno.
“La rehabilitación integral tiene una ventana de oportunidad muy bien definida; lo más importante es que el proceso comience temprano, idealmente dentro de los primeros seis meses posteriores al infarto cerebral, para aprovechar al máximo la capacidad de adaptación del cerebro”, destaca el Dr. Arturo Pichardo Egea, Director Médico de Clínica Cerebro.
El mensaje de los especialistas es claro, la prevención, mediante chequeos periódicos de la presión arterial y los niveles de glucosa, sigue siendo la mejor herramienta de defensa; sin embargo, ante el primer síntoma de alarma no hay tiempo que perder: cada minuto cuenta.
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¿Qué es la estrategia CAMALEÓN?
Para identificar un ataque cerebral de forma inmediata, se promueve la estrategia “Camaleón”.
- CA (Cara colgada): rostro caído o entumecido de un lado.
- MA (Mano pesada): debilidad o parálisis en un brazo o una pierna.
- LE (Lengua trabada): dificultad para hablar o hacerse entender.
- ON (Ponerse en acción): llamar a emergencias o acudir al hospital de inmediato.
Si bien la prevención sigue siendo la principal herramienta para disminuir la incidencia de la Enfermedad Vascular Cerebral en México, la atención posterior al evento es igualmente importante. En este sentido, la rehabilitación temprana juega un papel clave para favorecer la recuperación de las funciones neurológicas y motoras afectadas.
