Las Enfermedades Crónicas No Transmisibles son uno de los principales desafíos sanitarios y económicos para América Latina. Actualmente representan el 65% de todos los decesos en la región y cerca del 40% de los casos mortales ocurren antes de los 70 años. Se trata de una tendencia que demuestra el impacto sostenido del cáncer, padecimientos cardiometabólicos y respiratorios sobre los pacientes y la sostenibilidad económica regional.
Este tipo de enfermedades ejercen una presión cada vez mayor sobre sistemas de salud que continúan enfrentando desafíos para responder de manera preventiva, coordinada y sostenible frente a enfermedades complejas y de largo plazo.
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Los principales problemas de las Enfermedades Crónicas No Transmisibles
En enfermedades como el cáncer o la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), las trayectorias de los pacientes suelen estar marcadas por retrasos en el diagnóstico, referencias tardías y recorridos fragmentados dentro de los sistemas de salud.
El costo de actuar tarde no sólo impacta la calidad de vida de los pacientes, sino también en la capacidad de los sistemas sanitarios para garantizar atención oportuna y equitativa.
En este contexto, la 79ª Asamblea Mundial de la Salud (WHA79) ha renovado el llamado a fortalecer estrategias centradas en prevención, detección temprana y acceso a la atención médica, especialmente en regiones donde persisten brechas estructurales en diagnóstico y continuidad de atención, avanzando en la cobertura universal y el acceso oportuno.
“Transformar la atención médica en América Latina implica garantizar que la innovación llegue a las personas en el momento correcto y de la manera adecuada, dentro de sistemas de salud capaces de responder de forma efectiva y equitativa. Nuestro objetivo es acercar la próxima generación de innovación científica a más personas, contribuyendo a sociedades más saludables y a sistemas de salud más equitativos en toda la región, de la mano de los gobiernos”, señaló Martha Caballero, Directora Senior de Asuntos Corporativos para AstraZeneca América Latina.
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Diagnóstico tardío y sostenibilidad del sistema
El aumento de las Enfermedades Crónicas No Transmisibles y la creciente presión sobre la sostenibilidad financiera de los sistemas de salud representan desafíos cada vez más relevantes para la región. Cuando las enfermedades se detectan en etapas avanzadas, las posibilidades de intervención temprana disminuyen, mientras aumentan la complejidad clínica, los costos de atención y la presión sobre hospitales y sistemas de salud.
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Del cáncer de pulmón a la EPOC
En oncología, más de la mitad de los casos de cáncer de pulmón son diagnosticados en etapas avanzadas, reduciendo significativamente las posibilidades de supervivencia y aumentando la complejidad del tratamiento.
Por su parte, la EPOC, una de las principales causas de muerte a nivel global, continúa ampliamente subdiagnosticada: millones de personas viven con la enfermedad sin saberlo, lo que incrementa hospitalizaciones, mortalidad y costos sanitarios.
Una decisión clara de los gobiernos ante esta problemática fue la resolución sobre salud pulmonar adoptada durante la 78 Asamblea Mundial de la Salud, la cual prioriza un enfoque integrado, enfatizando la detección temprana, la implementación de guías basadas en evidencia y la necesidad de abordar determinantes socioeconómicos y ambientales, especialmente en entornos con alta carga de enfermedad y recursos limitados.
Innovación, prevención y colaboración como prioridades regionales
La conversación impulsada desde la Asamblea Mundial de la Salud pone sobre la mesa la necesidad de avanzar hacia modelos sanitarios más resilientes, preventivos y centrados en el paciente. Esto implica acelerar la adopción de herramientas digitales, fortalecer capacidades en atención primaria y promover una colaboración más estrecha entre gobiernos, sector privado, profesionales de la salud y organizaciones de pacientes.
El crecimiento de las Enfermedades Crónicas No Transmisibles en América Latina es una oportunidad para fortalecer sistemas de salud más preventivos, resilientes y centrados en las personas.
La conversación impulsada desde la Asamblea Mundial de la Salud representa un espacio clave para priorizar la acción: actuar de manera oportuna no solo mejora resultados para los pacientes, sino que será determinante para la sostenibilidad futura de los sistemas sanitarios en la región.
