Es inevitable detener el paso de los años y una de las consecuencias que recibe menos atención es el envejecimiento del cerebro. A nivel macroscópico el órgano experimenta cambios físicos sutiles pero constantes a partir de la cuarta década de vida. Además se observa una ligera reducción en el volumen de la corteza prefrontal y el hipocampo, áreas críticas para las funciones ejecutivas y la consolidación de la memoria.
Con la adultez el cerebro empieza a tener ciertos cambios. Puede disminuir la velocidad de procesamiento, la memoria inmediata se vuelve menos eficiente y hay una reducción progresiva en ciertas conexiones neuronales.
Con lo anterior en mente, el Dr. Naim Dahdah, quien es médico internista, experto en antienvejecimiento y fundador de D-Clinik, además de una figura reconocida para la comunidad hispana dentro de Estados Unidos, compartió su visión acerca de este tema.
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¿Qué significa el concepto de envejecimiento del cerebro?
Esto no significa necesariamente una enfermedad. Ahora bien, hay factores que pueden acelerar el proceso como el estrés crónico, la falta de sueño, el sedentarismo, una mala alimentación, el consumo de alcohol en exceso y enfermedades como la diabetes y la hipertensión.
Por otro lado, el experto menciona que existen factores que pueden ralentizar el envejecimiento del cerebro como el ejercicio regular, una dieta rica en antioxidantes, estimulación mental constante y relaciones sociales activas.
“Es clave reconocer señales tempranas de alerta, como olvidos frecuentes que afecten la vida diaria, dificultad para encontrar palabras, desorientación o cambios de conducta”, explica.
¿Cuáles son las claves para tener un cerebro saludable?
Para mantener un cerebro saludable, el experto en antienvejecimiento recomienda tres pilares: actividad física, nutrición adecuada —especialmente estilo mediterráneo— y ejercicio mental como leer, aprender cosas nuevas o incluso socializar.
“Y algo importante: la genética influye, pero no lo es todo; el estilo de vida tiene un impacto enorme en cómo envejece nuestro cerebro”, añade.
El doctor señala además otras estrategias para ayudar a preservar la función cognitiva, la energía y la calidad de vida a lo largo de los años.
Por ejemplo, la optimización de NAD+ (Nicotinamida Adenina Dinucleótido), una coenzima esencial en la producción de energía celular y en la reparación del ADN, cuyos niveles disminuyen con la edad.
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¿Cuáles son sus beneficios?
Sus beneficios potenciales son la mejora de la energía celular, apoyo a la función mitocondrial, posible protección contra el deterioro cognitivo y promoción de la longevidad celular.
También recomienda la Terapia de Reemplazo Hormonal (TRH) en mujeres mayores de 40 años, ya que la disminución de estrógenos durante la perimenopausia y menopausia puede impactar significativamente el cerebro y el cuerpo.
Sus beneficios potenciales (cuando es indicada y supervisada médicamente) son mejora de la memoria y reducción de la “niebla mental”, protección de la densidad ósea, mejora de la calidad de la piel (elasticidad y arrugas), regulación del estado de ánimo y el sueño y posible reducción del riesgo de deterioro cognitivo.
En todos los casos, el Dr. Naim Dahdah insiste en consultar a un médico antes de adoptar cualquier estrategia.
A todo lo anterior se debe agregar una alimentación tipo mediterránea y la suplementación estratégica, según evaluación médica. Algunos nutrientes pueden apoyar la salud cerebral cuando hay deficiencias, como el Omega-3 (apoyo a la función cognitiva), la vitamina D (salud ósea e inmunológica) y el Complejo B (función neurológica).
