En la actualidad Estados Unidos enfrenta al mayor brote de ciclosporosis de su historia con más de 3,400 casos confirmados. Esta situación ha puesto en el centro de la atención esta infección intestinal que es conocida de manera coloquial como diarrea explosiva. Además el problema no es exclusivo de un país porque en México también ya se registraron los primeros pacientes.
Algunas veces suele confundirse con una gastroenteritis común; sin embargo, esta enfermedad puede provocar diarrea persistente durante semanas o incluso meses si no se diagnostica y trata oportunamente. Uno de sus signos más característicos es que los síntomas pueden desaparecer temporalmente y reaparecer días después.
De acuerdo con la Dra. Carolina Geadas, quien es médica especialista en Enfermedades Infecciosas de Mass General Brigham, la ciclosporiasis representa un reto para la salud pública porque con frecuencia los casos pasan desapercibidos y requieren pruebas específicas para su diagnóstico.
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¿Qué es la ciclosporiasis?
La ciclosporiasis es una enfermedad intestinal que, aunque se conoce desde hace casi cuatro décadas, continúa siendo poco reconocida entre la población y, en muchos casos, incluso pasa desapercibida en los consultorios médicos. El incremento reciente de casos ha vuelto a ponerla bajo la atención de las autoridades sanitarias debido a la facilidad con la que los alimentos contaminados pueden provocar brotes que afectan a miles de personas.
Es una infección intestinal causada por un parásito microscópico llamado Cyclospora. Las personas se infectan al consumir frutas o verduras frescas, o agua contaminada con el microorganismo.
Entre los alimentos que en años anteriores se han relacionado con brotes de esta enfermedad se encuentran el cilantro, la albahaca, las verduras de hoja verde y diversos frutos rojos. Los síntomas más frecuentes incluyen diarrea acuosa prolongada, cólicos abdominales, náuseas y pérdida del apetito, aunque algunas personas pueden presentar molestias leves o incluso no desarrollar síntomas.
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¿Cómo se realiza el diagnóstico médico?
Uno de los principales desafíos de esta infección es que suele confundirse con otros padecimientos gastrointestinales. De hecho, muchas personas nunca reciben un diagnóstico porque los síntomas pueden ser leves o desaparecer por sí solos. Además, Cyclospora no se detecta mediante los estudios rutinarios de laboratorio, sino que requiere pruebas específicas que solo se solicitan cuando existe una sospecha clínica.
A diferencia de la mayoría de las intoxicaciones alimentarias, cuyos síntomas suelen resolverse en pocos días, la ciclosporiasis presenta un comportamiento muy particular.
¿Quiénes tienen mayor riesgo?
Aunque cualquier persona puede contraer la infección, algunos grupos tienen mayor probabilidad de desarrollar complicaciones.
Entre ellos se encuentran los niños pequeños, los adultos mayores y las mujeres embarazadas, quienes son más vulnerables a la deshidratación provocada por la diarrea persistente.
Asimismo, las personas con sistemas inmunológicos debilitados, como pacientes con VIH, quienes reciben quimioterapia o toman medicamentos inmunosupresores, pueden presentar cuadros más severos y requerir tratamientos prolongados.
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¿El aumento de casos de ciclosporiasis tiene relación con el cambio climático?
El aumento de este tipo de brotes podría estar relacionado tanto con el cambio climático como con la globalización del suministro de alimentos.
El parásito prospera en ambientes cálidos y húmedos, por lo que las infecciones suelen incrementarse durante las temporadas de lluvia en regiones tropicales y durante el verano en climas templados. Además, el comercio internacional permite que frutas y verduras frescas recorran miles de kilómetros, por lo que una sola fuente contaminada puede generar casos en diferentes países.
¿Lavar frutas y verduras es suficiente?
Aunque lavar frutas y verduras bajo el chorro de agua sigue siendo una medida indispensable, esta práctica no garantiza la eliminación del parásito.
Incluso el uso de vinagre o productos comerciales para desinfectar vegetales no elimina de forma confiable la Cyclospora. Cuando sea posible, cocinar los alimentos a una temperatura mínima de 70 °C es la medida más efectiva para destruir el parásito.
En productos que se consumen crudos, retirar las hojas exteriores de verduras como la lechuga puede ayudar a disminuir el riesgo. También es fundamental mantener una adecuada higiene de manos y evitar la contaminación cruzada entre alimentos y utensilios de cocina.
¿Cómo es el tratamiento médico para la ciclosporiasis?
Una vez confirmado el diagnóstico, generalmente se prescribe un antibiótico durante aproximadamente una semana. La mayoría de los pacientes comienza a mejorar en uno o dos días y logra una recuperación completa. Las personas con sistemas inmunológicos comprometidos pueden requerir tratamientos más prolongados.
