Los colorantes artificiales son sustancias de origen sintético utilizadas ampliamente por las industrias alimentaria, de bebidas y farmacéutica con el propósito primordial de restaurar o estandarizar el color de sus productos. Su empleo se ha consolidado como un componente estratégico en el diseño y consumo aunque en realidad no hay beneficios reales e incluso pueden existir afectaciones para la salud infantil.
La inclusión de este tipo de sustancias empezó únicamente con el objetivo de hacer visualmente más atractivo un producto y así incrementar sus ventas. Fue a partir de ensayos clínicos recientes que se demostró el verdadero impacto nocivo que pueden provocar y desde entonces algunas naciones han empezado a solicitar regulaciones más estrictas.
Para profundizar acerca de este tema, en Saludiario tuvimos la oportunidad de entrevistar a la Dra. Monserrat Andrea Díaz Zafe, quien es egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y posteriormente cursó la especialidad de Pediatría en el Hospital General de México.
Como parte de su preparación se fue a España para estudiar la especialidad de Puericultora y también hizo una Alta Especialidad en la Sociedad Española de Nutrición y Dietética de Nutrición Materna Infantil. Desde entonces ha continuado con sus estudios y además actualmente es la directora y fundadora de DYORÚ, una clínica pediátrica con una filosofía única de enfoque integrativo basado en 4 pilares: nutrición celular, salud física, neurodesarrollo y cuidado cariñoso y sensible.
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¿Por qué el uso de colorantes artificiales en medicamentos pediátricos es un tema tan importante?
Primero, porque la realidad es que el nivel de exposición y frecuencia que tienen las niñas y niños a los colorantes artificiales en general es muy significativo. Y cuando nos enfocamos exclusivamente en medicamentos pediátricos, se administran cuando los pacientes ya tienen un problema de salud. La realidad es que resulta bastante contradictorio que nosotros como pediatras recomendemos productos que condicionan más la inflamación o simplemente están asociados con el desarrollo de otro tipo de problemas en los infantes.
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¿Qué recomendaciones deben seguir los padres de familia al momento de comprar medicamentos pediátricos?
Antes que nada, actualmente estamos en una encrucijada en México porque en pleno 2026 todavía no se ha ordenado retirar los colorantes sintéticos derivados del petróleo de los medicamentos.
Mientras no ocurra una regulación real la mejor estrategia es utilizar nuestros sentidos al momento de elegir entre las distintas opciones farmacológicas actuales. Los colorantes se utilizan para hacer visualmente más atractivos este tipo de productos para los niños aunque en realidad no tienen una función ni un beneficio real.
Con esto en mente, algo bastante sencillo que se puede realizar es revisar cualquier jarabe y si tiene color entonces lo mejor es evitar adquirir ese medicamento. Si todavía hay dudas entonces se puede revisar la etiqueta y si el excipiente no lo menciona se le debe preguntar al proveedor.
La realidad es que en estos momentos la única estrategia segura y confiable para no administrar colorantes sintéticos en los medicamentos es que la etiqueta diga o especifique o simplemente evitar que los fabricantes utilicen este componente que es innecesario.
¿Cuáles son las consecuencias que genera el consumo de medicamentos con colorantes en la salud de los niños de acuerdo con la evidencia científica más reciente?
Una de las investigaciones más relevantes empezó en el 2007 y es conocida como el estudio de Southampton. Se trata de un ensayo controlado, autorizado y con placebo cruzado en donde se expuso a un grupo de niños a una mezcla de colorantes sintéticos y a otro grupo a uno de frutas pero que tenían el mismo color y el mismo sabor. Lo que se identificó es que había un incremento significativo en el riesgo de desarrollar o se acercaban al diagnóstico de déficit de atención.
Lo que se obtuvo a partir de este estudio fue que no se podía exponer a generar este diagnóstico por sólo un color que no tiene sentido. Además no se trata únicamente de los medicamentos porque también existen otros productos como alimentos y hasta bebidas de sabor que están llenas de colorantes y son consumidas por los niños.
A partir del estudio que menciono empezaron diversas revisiones y en Europa se solicita que se ponga un aviso a los productos con colorantes acerca del riesgo potencial para el neurodesarrollo de los niños.
