La alimentación es la base para tener un buen estado de salud y especialmente se requiere un balance y porciones adecuadas. La lista de los principales nutrientes que se necesitan es muy amplia porque va más allá de las vitaminas y los minerales. Al mismo tiempo, hay un grupo del que se habla poco a pesar de su impacto y es la colina porque sus propiedades tienen una relación directa con la salud cerebral.
Aunque el cuerpo puede producir pequeñas cantidades, al final son insuficientes para cubrir las necesidades diarias, por lo que es necesario obtenerla a través de la alimentación. Además es de utilidad porque promueve que las células funcionen correctamente y participa en procesos importantes para la memoria, el aprendizaje, el movimiento y el adecuado funcionamiento del organismo.
Con lo anterior en mente, la Mtra. Delia Guadalupe Estrada Palafox, quien es directora del Departamento Académico de la carrera de Ciencias de la Nutrición de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG), profundizó todo lo relacionado con este nutriente.
¿Qué alimentos contienen colina?
A pesar de su importancia, muchas personas no consumen la cantidad de colina recomendada. Este nutrimento se encuentra en alimentos como la yema de huevo, hígado, pescado, pollo, carne de res y lácteos. Un huevo aporta alrededor de 125 mg de colina, lo que equivale a casi un tercio de la recomendación diaria para un adulto.
También está presente en la soya, quinoa, espinacas, brócoli, leguminosas y algunos frutos secos, aunque en menores cantidades. Incluir una variedad de estos alimentos es una forma sencilla de favorecer un consumo adecuado.
La colina está cobrando cada vez más relevancia por su papel en la salud cerebral. Incluir alimentos ricos en este nutrimento como parte de una alimentación equilibrada es una forma práctica de favorecer su consumo.
¿De qué manera se relaciona la colina con la salud cerebral?
La colina cobra especial importancia durante el embarazo y la lactancia porque participa en el adecuado desarrollo del cerebro del bebé. Por ello, es fundamental asegurar un consumo suficiente a través de la alimentación.
La evidencia científica indica que un aporte adecuado puede favorecer el desarrollo cognitivo y contribuir a disminuir el riesgo de defectos del tubo neural, junto con otros nutrimentos como el ácido fólico.
Además, durante la lactancia, la leche materna es una fuente natural de colina para el bebé, por lo que mantener un adecuado consumo ayuda a cubrir las mayores necesidades de esta etapa.
Aunque fue reconocida como un nutrimento esencial hace varios años, en la última década ha despertado un mayor interés entre investigadores de la salud. Esto se debe a que cada vez existe más evidencia sobre su papel en el desarrollo y funcionamiento del sistema nervioso, así como en diversos procesos indispensables para mantener una buena salud a lo largo de la vida.
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¿Cuáles son sus funciones en el organismo?
La colina es necesaria para producir acetilcolina, un neurotransmisor que permite la comunicación entre las células nerviosas y participa en funciones como la memoria, el aprendizaje, la atención y el movimiento.
Por esta razón, mantener un consumo adecuado forma parte de una alimentación que favorece el funcionamiento normal del cerebro y del sistema nervioso, junto con otros hábitos saludables como dormir lo suficiente, realizar actividad física y mantener una alimentación saludable.
¿La colina sólo es necesaria en los bebés?
La colina no solo es importante durante los primeros años de vida. Mantener un consumo adecuado contribuye al buen funcionamiento cerebral y forma parte de una alimentación que favorece el rendimiento cognitivo.
Además trabaja en conjunto con otros nutrimentos, como el ácido fólico y la vitamina B12, por lo que una alimentación variada sigue siendo la mejor estrategia para obtener todos los componentes que el organismo necesita.
