Cuando se habla de alimentación muchas veces se piensa que sólo tiene relación con el aspecto físico; sin embargo, también es un elemento central para tener una correcta salud del sueño. Todo lo que se ingiere a lo largo del día tiene un impacto directo en el cuerpo y la mente al momento de descansar por las noches.
La conexión entre la dieta y el descanso se explica, en gran medida, a través del eje intestino-cerebro. La mayor parte de la serotonina, es decir, el precursor químico de la melatonina, se produce en el sistema digestivo.
Con lo anterior en mente, la Mtra. Monserrat Rodríguez León, quien es la Directora de la Licenciatura en Ciencias de la Nutrición de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG), expuso la forma en que la alimentación influye en la calidad de la salud del sueño.
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¿Cuántas horas debería dormir una persona de acuerdo con su edad?
Durante el sueño, el cuerpo realiza procesos fundamentales como la regulación hormonal, el fortalecimiento del sistema inmune y la consolidación de la memoria y el aprendizaje.
Las necesidades de descanso varían según la etapa de vida. Mientras los niños en edad preescolar requieren entre 11 y 13 horas de sueño al día, los escolares necesitan entre 10 y 11 horas.
En la adolescencia, la recomendación oscila entre 8 y 10 horas; en adultos, entre 7 y 9 horas; y en adultos mayores, entre 7 y 8 horas. Garantizar estas horas de descanso es esencial para mantener un funcionamiento adecuado del organismo y una buena salud emocional.
¿Cuáles son las consecuencias de padecer insomnio?
En años recientes, han aumentado los casos de personas con dificultades para conciliar o mantener el sueño, condición conocida como insomnio. Este trastorno suele presentarse con despertares frecuentes durante la noche, una sensación persistente de cansancio durante el día y una disminución considerable en la calidad del descanso.
Más de la mitad de los adultos mayores presentan alteraciones que interfieren con su sueño, una situación que puede impactar seriamente su calidad de vida.
Además, el insomnio prolongado puede desencadenar ansiedad, depresión, bajo rendimiento académico y laboral, así como incrementar el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, padecimientos cardiovasculares e incluso acelerar procesos de envejecimiento.
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¿Cuál es la alimentación que se recomienda para tener una correcta salud del sueño?
Una estrategia efectiva para mejorar el descanso puede comenzar desde la alimentación.
Entre los alimentos recomendados destacan:
- Un vaso de leche antes de dormir, gracias a su contenido de triptófano, que favorece la producción de serotonina y melatonina.
- Dos kiwis una hora antes de acostarse, ya que contienen serotonina, relacionada con una mejor calidad del sueño.
- 60 mililitros de jugo de cereza, por su aporte de melatonina y compuestos antioxidantes y antiinflamatorios.
- Pescados azules, como salmón, sardina, bonito y atún, ricos en ácidos grasos poliinsaturados asociados con una mejora en los ciclos de sueño.
¿Qué otros consejos debe seguir una persona para dormir mejor?
Más allá de la alimentación, adoptar una rutina saludable es clave para lograr un descanso reparador. Entre las recomendaciones principales se encuentran:
- Evitar bebidas alcohólicas.
- Reducir el consumo de cafeína y bebidas energéticas.
- No exponerse al tabaco.
- Mantener una composición corporal saludable con apoyo profesional.
- Realizar al menos 150 minutos de actividad física a la semana.
Estos hábitos favorecen una mejor calidad y duración del sueño, además de impactar positivamente en la salud general.
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¿Por qué es importante hacer del sueño una prioridad?
Cuidar el descanso es invertir en bienestar físico, mental y emocional. Integrar alimentos funcionales, mejorar la higiene del sueño y buscar orientación profesional cuando existan dificultades persistentes puede transformar significativamente la calidad de vida. Dormir bien no solo mejora la energía diaria y la productividad; también protege la salud a largo plazo.
La recomendación de especialistas es clara: hacer del sueño una prioridad y acudir con profesionales de la salud para recibir orientación personalizada que fortalezca hábitos saludables y favorezca un descanso pleno.
