La salud mental juvenil ha dejado de ser un tema de nicho para convertirse en el desafío generacional más apremiante de nuestra era. En un mundo que se mueve a la velocidad de un scroll, los jóvenes de hoy enfrentan una paradoja cruel: están más conectados que nunca, pero reportan niveles de soledad y ansiedad sin precedentes.
Durante mucho tiempo existió la idea errónea de que sólo la salud física era importante. En fechas recientes es un pensamiento que ha cambiado porque cada vez se le presta más atención a la parte emocional de las personas; sin embargo, todavía falta mucho por hacer.
Acerca de este tema, María Méndez, quien es presidenta y fundadora de Vacation is a Human Right (VIAHR), habló sobre la salud mental juvenil en la actualidad y su impacto dentro de la sociedad en general.
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¿Cuál es el estado actual de la salud mental juvenil?
A finales de abril, la Secretaría General Iberoamericana y la Organización Iberoamericana de la Juventud revelaron un estudio con datos muy preocupantes: alrededor de 16 millones de adolescentes de la región viven con algún trastorno mental y más del 60% de los jóvenes experimentan “ansiedad digital”.
Esta vulnerabilidad no se detiene en la adolescencia: se prolonga en silencio hacia la adultez. Según investigaciones del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, los adultos hispanos tienen un 28% menos de probabilidades de recibir tratamiento para la salud mental que la población general que no se trata hasta que llega a una crisis.
Un problema global requiere un enfoque global. Particularmente difícil fue escuchar lo que nos contó Hitesh Sanwal, de la India, quien lamentó que su país tenga actualmente la población más grande de jóvenes experimentando malestar en su salud mental y la tasa de suicidios más alta en el mundo en el grupo de edad de 16 a 29 años.
Podría citar muchos más datos, pero el diagnóstico está claro. Ahora hay que concentrarse en las posibles soluciones. Por ello, la Fundación Vacation is a Human Right (VIAHR) celebró recientemente la I Cumbre Mundial sobre Salud Mental Juvenil, con cientos de participantes de más de 25 países y cinco continentes.
¿Qué se observó en el encuentro?
Ver a tantos expertos, jóvenes líderes y estudiantes conectados desde todo el mundo fue un momento poderoso. Una prueba viviente de que estamos enfrentando colectivamente uno de los desafíos más urgentes de nuestro tiempo. Como nos dijo una joven participante desde América Latina: “Por primera vez sentí que alguien hablaba de lo que yo vivo todos los días”. Esa frase lo dice todo.
A todos nos urge reescribir la narrativa global del bienestar, uniendo la sabiduría de los expertos con la energía, la creatividad y la perspectiva cultural de la nueva generación. En un mundo hiperconectado, que constantemente demanda que estemos encendidos, que rindamos y nos movamos más rápido, son las generaciones más jóvenes las que están pagando el precio más alto en estrés, ansiedad y agotamiento.
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¿Qué falta por hacer?
Desde mi experiencia en el mundo del alto rendimiento —los grandes escenarios, los eventos internacionales, las industrias que nunca se detienen—, aprendí que el agotamiento no avisa. Simplemente llega. Por eso desde VIAHR trabajamos para que la pausa consciente se convierta en una práctica accesible para todos.
En noviembre, Naciones Unidas en Nueva York acogerá el IV Congreso de la Fundación VIAHR, bajo el lema “El Poder de la Pausa en el Alto Rendimiento”. Una invitación abierta a seguir construyendo juntos este camino por la salud mental juvenil: llevar la pausa consciente al centro del diálogo global, estableciéndose como herramienta fundamental para la resiliencia, la paz y el rendimiento humano sostenible.
