El actual estilo de vida marcado por la aceleración y el sedentarismo ha provocado un aumento en los niveles de obesidad a nivel mundial. Hoy se trata de un problema de salud pública que cada vez es más grande. Al mismo tiempo, ha modificado los hábitos cotidianos y ha generado que comer saludable cada vez sea más complicado y no necesariamente por la decisión de las personas.
En este caso, la mayoría de los trabajadores se ven obligados a comer en restaurantes, fondas, puestos callejeros y locales de comida rápida debido a la falta de tiempo. Se ha convertido en una rutina que muchas veces también está influida por la parte económica.
Con esto en mente, existe la creencia de que comer fuera de casa es incompatible con una alimentación saludable, lo cual no siempre es cierto. Acerca de este tema, la Mtra. Paulina Elizabeth Ochoa Moreno, quien es profesora de la carrera de Ciencias de la Nutrición de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG), compartió su punto de vista junto con algunos consejos prácticos.
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¿Cuáles son los riesgos de la alimentación callejera?
Comer en la calle presenta diversos desafíos, entre lo que destacan: disponibilidad limitada de opciones saludables; porciones excesivas que superan las necesidades energéticas reales; preparaciones con alto contenido de grasa, como frituras y empanizados; consumo frecuente de bebidas azucaradas como refrescos, jugos y aguas de frutas endulzadas; más la falta de tiempo, lleva a tomar decisiones impulsivas y a no lograr distinguir entre el hambre o el antojo.
Una mala alimentación puede contribuir al desarrollo de enfermedades crónico-degenerativas, disminuir la energía, concentración, rendimiento académico o laboral y estado de ánimo.
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¿Es posible comer de forma saludable en la calle?
Antes de elegir un platillo específico, es importante tener en cuenta algunos principios generales que pueden aplicarse en cualquier contexto entre ellos los siguientes:
No saltarse comidas, llegar con demasiada hambre aumenta la probabilidad de comer en exceso o elegir alimentos poco saludables. Buscar el equilibrio, incluir proteínas, verduras y una porción moderada de carbohidratos. Preferir métodos de cocción saludables como asado, hervido, al vapor y a la plancha. Cuidar las porciones, comer hasta quedar satisfecho, no lleno. Priorizar el consumo de agua simple ante cualquier otra bebida, además de comer despacio con atención y evitar distracciones como el celular o la computadora.
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¿Qué consejos se deben seguir para elegir alimentos adecuados fuera de casa?
Al comer en la calle, es recomendable optar por alimentos que aporten nutrientes y no solo calorías vacías, por ejemplo, tacos de guisado con verduras, quesadilla con tortilla de maíz cocida en comal y sin aceite añadido, ensaladas con vinagreta y sin aderezo acompañada de alguna proteína como pollo, sopas de verduras sin grasa, entre otras. Es importante evitar el consumo de alimentos fritos, empanizados o excesivamente procesados.
Las verduras suelen ser el grupo de alimentos más desplazado cuando se come fuera de casa, incluirlas es fundamental para aportar fibra, vitaminas y minerales. Puedes incorporarlas en guarniciones de verduras, agregar nopales, lechuga o pico de gallo, consumirlas en sopas o ensaladas.
Las proteínas ayudan a mantener la saciedad y preservar la masa muscular, se recomienda elegir pollo sin piel, pescado, huevo, frijoles, lentejas y otras leguminosas, y quesos frescos en cantidades moderadas. En cuanto a las grasas es importante evitar frituras y preferir alimentos asados o al vapor, moderar el consumo de salsas cremosas y aderezos.
Finalmente, es importante priorizar siempre el consumo de agua natural, si deseas acompañar tus alimentos con alguna bebida puedes hacerlo cuidando el consumo y frecuencia de éstas, como es el agua fresca sin azúcar, agua mineral, café o té sin azúcar.
Comer de manera saludable fuera de casa es posible cuando aprendemos a elegir los alimentos con equilibrio, tomando en cuenta las necesidades personales, el entorno y las opciones disponibles.
