El envejecimiento saludable forma parte de las aspiraciones de millones de personas alrededor del mundo. Lejos de ser un concepto asociado a la ausencia total de enfermedades, este enfoque busca optimizar las facultades físicas, cognitivas y sociales para que los individuos conserven su autonomía y calidad de vida a medida que avanzan los años.
La población mundial está envejeciendo rápidamente y se espera que el número de personas mayores de 60 años crezca más de un tercio en la próxima década, hasta alcanzar los 2.1 mil millones para 2050.
También lee: ENARM 2026: ¿Quién elabora los casos clínicos y cómo es el proceso?
¿Qué es el envejecimiento saludable?
En nuestro país, donde más de 32 millones de personas tienen 50 años o más, fortalecer la prevención y el cuidado de la salud a lo largo de la vida es fundamental para mantener la capacidad funcional, así como la independencia, la autonomía y el bienestar en la vejez.
Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que el envejecimiento saludable no se mide únicamente por la esperanza de vida, sino por la capacidad funcional de las personas para continuar realizando las actividades que valoran y les dan bienestar.
En este contexto, especialistas advierten sobre padecimientos prevenibles poco visibilizados que pueden comprometer esa independencia y afectar no solo a quienes los padecen, sino también la vida de sus familias y cuidadores.
Además del control de las enfermedades crónicas más frecuentes, también es necesario considerar padecimientos como el herpes zóster, cuyo riesgo aumenta con la edad, debido a la inmunosenescencia, el proceso natural por el que el sistema inmunológico pierde eficacia con el paso de los años.
INFOGRAFÍA: Todos los directores generales que ha tenido la OMS (1948-2026)
El riesgo de desarrollar herpes zóster aumenta con la edad
Se estima que una de cada tres personas desarrollará herpes zóster a lo largo de su vida, y que el riesgo aumenta considerablemente a partir de los 50 años, especialmente en personas que viven con enfermedades crónicas.
En esta población, el riesgo de desarrollar herpes zóster puede ser hasta 41% mayor en personas con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), 38% mayor en quienes viven con diabetes, 34% mayor en personas con enfermedades cardiovasculares y 29% mayor en quienes presentan enfermedad renal crónica.
Aunque suele identificarse por la aparición de una erupción en la piel, el herpes zóster puede tener consecuencias que van mucho más allá. El dolor intenso que provoca puede persistir durante semanas, meses o incluso años como consecuencia de una complicación conocida como neuralgia posherpética, afectando el descanso, la salud mental y actividades cotidianas como trabajar, caminar, ir de compras, vestirse o salir de casa.
“Cuando hablamos de envejecimiento saludable solemos pensar en controlar enfermedades crónicas, pero pocas veces hablamos de aquellas ‘enfermedades silenciosas’ que pueden cambiar la vida de una persona prácticamente de un día para otro. El herpes zóster puede limitar la capacidad para realizar actividades básicas y comprometer la autonomía. Por eso, la prevención también significa proteger la calidad de vida y ayudar a que las personas lleguen a la vejez conservando su independencia”, señaló la Dra. Gloria Huerta, gerente médico Sr. de Vacunas en GSK México.
También lee: Fundador de Moderna se vuelve multimillonario… por segunda ocasión: ¿Qué hizo Robert S. Langer?
Pérdida de movilidad e independencia con el envejecimiento
La pérdida de independencia rara vez afecta únicamente al paciente. Cuando un adulto mayor requiere ayuda para realizar actividades básicas, toda su red de apoyo también se transforma.
En México, más de 31 millones de personas participan en labores de cuidados, principalmente mujeres, quienes con frecuencia reorganizan su tiempo, su economía y su vida laboral para atender a un familiar. Por ello, la prevención de enfermedades que puedan generar dependencia también representa una oportunidad para reducir la carga física, emocional y económica que enfrentan muchas familias mexicanas.
Además, estudios recientes muestran que aún existen oportunidades para fortalecer la cultura de prevención en México. Según datos de la ENASEM 2024, aproximadamente el 62% de las personas de 50 años y más reportó haberse vacunado contra influenza y apenas 25% contra neumonía, lo que refleja la importancia de promover un mayor conocimiento sobre las estrategias preventivas recomendadas para cada etapa de la vida.
Mantener un adecuado control de las enfermedades crónicas, acudir periódicamente a revisión médica y conversar con profesionales de la salud sobre las medidas preventivas disponibles puede contribuir a preservar la independencia y disfrutar una mejor calidad de vida durante más tiempo y así alcanzar el anhelado envejecimiento saludable.
